domingo, 23 de julio de 2017

LA DIVISIÓN AZUL Y EL CURA DE SANFELIU

La División Azul

La División Azul fue una unidad militar que envió el régimen franquista a luchar junto al ejército alemán en la Unión Soviética.

El 22 de junio de 1941, después de conquistar Polonia, Holanda, Bélgica, Francia, Yugoslavia, Grecia, Libia, etc, Hitler ordenó la invasión de la Unión Soviética.

Los líderes falangistas, que se sentían menospreciados en el Nuevo Estado franquista, vieron una oportunidad de recobrar protagonismo y se apresuraron a organizar una milicia (civiles voluntarios) para enviarla al nuevo frente oriental. El 24 de junio, el ministro de Asuntos Exteriores, Serrano Suñer, realizó su famoso discurso en la Calle Alcalá de Madrid:

“¡Rusia es culpable! Culpable de nuestra guerra civil. Culpable de la muerte de Jose Antonio, nuestro fundador, y de la muerte de tantos camaradas y tantos soldados caídos en aquella guerra por la agresión del comunismo. El exterminio de Rusia es una exigencia de la historia y del porvenir de Europa.”

Se compartía desde el primer instante la ideología racista y expansionista nazi: el objetivo era el exterminio de un pueblo inferior (el ruso) por ser asiático. 
A eso iba la División Azul; lo dejaron claro desde el principio. Muchos de los que fueron quizás no eran conscientes. Los dirigentes, sí. Y en la actualidad es más que evidente. No hay excusas para alegar desconocimiento.


En octubre de 1940 Hitler y Franco se entrevistaron en Hendaya. Visibilización máxima de la alianza de dos regímenes fascistas y genocidas.
La División Azul en Rusia

Se decidió enviar una división con oficiales militares y soldados voluntarios. Entre los voluntarios encontramos falangistas y otros anticomunistas, pero también jóvenes que intentaban frenar la represión en sus familias republicanas (como el actor Luis Ciges y el director Luis García Berlanga). Y también fueron enviados soldados de reemplazo por la fuerza, sobre todo cuando a partir de 1942 empezaron a escasear los voluntarios.

La aportación española no fue la única en el frente oriental, y los alemanes tuvieron que empezar a gestionar las ayudas que recibían de los países aliados y ocupados. Los destacamentos nórdicos y germánicos irían com las divisiones de las SS, lo que era considerado un honor. Las ofertas española y croata, como se hará más adelante con italianos y rumanos, se incluirían en las divisiones del ejército, la Wehrmacht. A los eslavos (checos, ucranianos...) se les rechazó inicialmente, aunque más tarde, por las necesidades de la guerra, fueron aceptados como tropas auxiliares. Los mediterráneos no somos de la raza aria y no éramos de fiar.

El reclutamiento de voluntarios en Catalunya fue un fracaso y no se alcanzó la cifra inicialmente prevista. El primer envío de tropas constaba de algo más de 16.000 hombres. Con los diferentes relevos, llegaron a formar parte de ella un total de 45.000 soldados, entre julio de 1941 y octubre de 1943.

¿Qué hizo la División Azul? Su principal destino fue el sitio de Leningrado (actual San Petesburgo), ciudad que quedó aislada durante casi 900 días (entre septiembre de 1941 i enero de 1944), en el que murieron más de un millón de civiles de hambre i frío, además de otros tantos militares.

Imagen del sitio de Leningrado
La decisión de mantener la ciudad asediada para que sus habitantes y defensores murieran poco a poco fue del propio Hitler. El sitio de Leningrado fue  uno de los hechos juzgados como crímenes contra la humanidad en los Juicios de Nuremberg. En eso participó la División Azul.
Imagen del sitio de Leningrado

En general, toda la campaña del frente oriental se caracterizó por el deseo de exterminar a los eslavos, considerados untermensch, infrahumanos. Y supongo que la persecución de las personas judías no hace falta recordarla, que la tenemos bien presente.
Es bien conocido que a partir del verano de 1941 la barbarie nazi llegó al cénit y se planteó la "Solución final" del pueblo judío. En los genocidios de millones de personas también participaron unidades de la Wehrmacht, en la que se había encuadrado la División Azul. 

Ucrania, 1941. La División Azul fue a ayudar a estos.
No he encontrado información de la División Azul de l'Hospitalet. Los archivos de Falange fueron destruidos durante la Transición. Apenas una carta del jefe local de Falange al alcalde para que ayudara a la madre de un alistado, pero no sabemos si era de aquí.

El cura de Sanfeliu


La División Azul contribuyó a uno de los peores (¿el peor?) episodios de la historia de la humanidad. ¿Es un hecho digno de ser honrado? En el resto de países de Europa es, sencillamente, delito.

Pues un cura de l’Hospitalet, el párroco de Sanfeliu, organizó un acto de homenaje a la División Azul el pasado noviembre, con misa incluida (gran reportaje de Sònia Agulló en La Directa). 
¿Se rezó por los centenares de millares de niños muertos por inanición?, ¿por los pueblos enteros arrasados?, ¿por los trenes atestados en dirección a los campos de exterminio?, ¿sonó de fondo la sinfonía que Shostakovih dedicó al sitio de Leningrado?


Banderas, maniquís con uniformes, conferencias, etc, para exaltar el fascismo, tanto en su versión española (franquismo) como alemana (nazismo). 

Una imagen de la misa, en cuyas formas y contenido se homenajeó la División Azul, el fascismo, etc. Vale la pena leer el reportaje completo en https://directa.cat/homenatge-feixista-division-azul-en-una-parroquia-de-lhospitalet-de-llobregat

No nos tenemos que extrañar, porque la Hermandad de Combatientes de la División Azul no solo está inexplicablemente legalizada, sino que recibió un premio a manos de la Delegada del Gobierno (el de Rajoy) en Catalunya en 2013. 


Este párroco ya era conocido por sus ideas ultraderechistas, y los vecinos y anteriores feligreses denunciaban formaciones paramilitares y gritos de “Viva Franco” en las dependencias parroquiales. Sus primeras apariciones en los medios fueron por sus actividades antiabortistas y por invitar a los legionarios a desfilar en una procesión.

Con posterioridad a este homenaje a la División Azul, ha vuelto a saltar a la actualidad a raiz de la homilía homófoba el pasado mes de junio. ¿Qué más hace falta para que saquen de un lugar público a este fascista defensor del genocidio nazi?

Por muchísimo menos han sido llevadas a juicio a diversas personas: declaraciones, chistes, tweets, etc. Ah, pero eran de izquierdas, antifascistas. El doble rasero también funciona aquí.

Las fuentes y una reflexión final 

Los datos de la División Azul están extraídos de la revista Cuadernos de Historia Contemporánea, que en 2012 dedicó un número al tema, que es consultable on line. Y de la lectura de La División Azul: Sangre española en Rusia 1941-1945, del historiador hospitalense Xavier Moreno.

El Centre d’Estudis de l’Hospitalet tuvo el placer de invitarle a hablarnos del tema en una de las conferencias que hacíamos anualmente en homenaje al president Companys en octubre de 2009.
Por tanto, es un tema que abordamos y divulgamos con rigor, lo que parece que nos da un poco más de autoridad  moral para denunciar la propaganda del genocidio que hace el párroco de Sanfeliu.

Yo no soy un experto en teología,pero me da la impresión de que lo que hace este sacerdote va un poco en contra de los valores cristianos del siglo XXI. Más bien parece un cruzado del siglo XII o un inquisidor del siglo XVII.

Propongo una reflexión final. ¿Se imaginan que en lugar de ser un religioso católico fuera musulmán, de alguna rama del protestantismo o de cualquier otra religión?




domingo, 16 de julio de 2017

LES INUNDACIONS A L'HOSPITALET


La nostra ciutat és territori inundable. Per dues raons, pel clima i per la situació de la ciutat.

El clima mediterrani té com a característica destacable les tempestes i els aiguats, especialment a la fi de l'estiu i la tardor. El rius porten poc cabal, o fins i tot n’hi ha molts que no porten aigua gairebé mai: rieres, torrents, rambles… Fins que de sobte cau un monumental xàfec i l’aigua surt de mare i inunda les ribes.
 
El desbordament del Llobregat de 1971 va afectar especialment Bellvitge, i el seu hospital, aleshores en construcció. Fotografia manllevada del blog Bellvitge50.

L’Hospitalet és entre els primers pendents de la Serra de Collserola (el Samontà) i la plana del Delta del Llobregat (la Marina). Les rieres i torrents que baixen de les muntanyes (i que han deixat el seu nom a diferents carrers) aboquen l’aigua on ara hi són els barris de Santa Eulàlia, Granvia Sud, Sant Josep, Gornal, Bellvitge i Centre.
Fotografia de la desembocadura del Llobregat de 1907. La Marina de l'Hospitalet arribava al mar, i era una zona molt inundable.

I per sobre de tot, l’Hospitalet de Llobregat és a la vora d’aquest riu. El Llobregat era per la comarca com el Nil per Egipte. Portava aigua i les seves crescudes deixaven llims que fertilitzaven les terres. A diferència del gran riu africà, les seves crescudes eren inesperades, sobtades i sovint catastròfiques.

Del segle XIX tenim documentades 31 inundacions més o menys greus. 

La Ilustración Artística, 31 de gener de 1898
 
L’Ajuntament descrivia la situació de 1853 així:
“La avenida del Río Llobregat es espantosa. Sus aguas corren por toda la extensión de esta Marina causando perjuicios inmensos que causaran la ruina de estos desgraciados labradores.”
L'Esquella de la Torratxa, gener de 1898


I la del maig de 1865, així:
“La inundación que produjo en este término el desbordamiento del vecino Llobregat el día 18 de los corrientes, y los continuos aguaceros que se han sucedido después (…)[han ocasionado que] las clases menesterosas han quedado sumergidas á la situación mas deplorable. Sin trabajo no puede el jornalero dar pan á la familia, y la necesidad no tiene espera.”

La Ilustración Española y Americana, 30 de setembre de 1901. 

I la del desembre del 1902:
"La reciente inundación de la baja marina de este término municipal producida por el desbordamiento del rio Llobregat ha sumido a la mas espantable (sic) situación al considerable número de jornaleros agrícolas que existen en esta villa con sus respectivos familiares por encontrarse sin medios y sin trabajo..."
Totes les poblacions del Delta del Llobregat patien les inundacions. Cornellà, 1913.

Abans era molt comú veure a moltes portes de les cases antigues de la ciutat els “batiports”, unes peces que es posaven a la part baixa, entre dues ranures, per evitar que entrés l’aigua en cas de desbordaments.

Batiport a un comerç de l'Hospitalet. Fotografia manllevada del blog de l'Arxiu Històric de Santa Eulàlia de Provençana. 

Durant el segle XX també es van produir moltes inundacions. Les conseqüències van variar, però, perquè cada vegada afectaven menys a l’agricultura, i cada vegada més als habitatges que ocupaven els antics camps de conreu.
 
La Marina de l'Hospitalet, totalment inundada.

Moltes persones recordaran encara les grans inundacions de 1962, de terribles conseqüències al Vallès. O les de 1971, les primeres que van afectar greument a Bellvitge, sobretot als baixos.


Dues imatges de la Riera Blanca, l'any 1974


Per absorbir aquestes crescudes, al llarg del segle XX s’havien construït col·lectors subterranis. Tanmateix, els càlculs o les construccions no es van fer prou bé i els anys 1983 i 1987 es van desbordar les rieres de la ciutat, especialment la Riera Blanca, afectant amb gravetat Santa Eulàlia i Granvia Sud. Aquestes dues inundacions van ser les darreres catastròfiques de la nostra història. 

Inundacions al Carrer Independència de Santa Eulàlia, l'any 1983.

Inundacions a Granvia Sud (dalt) i Santa Eulàlia (sota), l'any 1983. Les inundacions són especialment greus quan es construeix per sota de la línia del carrer o quan l'habitatge és precari. Font: https://www.celh.cat/arxiu/fotografies/inundacio-santa-eulalia


Les obres de canalització del Llobregat i els grans dipòsits subterranis contenen les crescudes quan els es produeixen els xàfecs. L’any 2000 es va inaugurar el dipòsit de Zona Universitària, que ha evitat els desbordaments de la Riera Blanca. 

Una de les habituals inundacions de la Plaça Cerdà (1993)
El 2010 es va construir l’anomenada bassa de laminació, al racó sud-occidental del nostre terme municipal, que ha de retenir els excedents d’aigua del Llobregat. Encara no ha fet servei, no s’ha produït una crescuda prou gran.

Bassa de laminació on es recullen les aigües pluvials del Llobregat. Al fons, la Torre Gran. Fotografia d'octubre de 2017.

Les inundacions són fets exòtics pels més joves, encara que el setembre de 2016 vam tenir un ensurt. Tanmateix, la situació d'Emergència Climàtica en la que ens endinsem ens tornarà a posar aquesta mena episodis extrems a la nostra vida quotidiana, si no fem res per evitar-los.

L'increment de la temperatura de l'aigua del Mar Mediterrani fa que els aiguats (anomenats gota freda, dana...) siguin cada vegada més freqüents i intensos. El canvi climàtic genera i agreuja episodis meteorològics extrems. A l'Hospitalet patirem amb temperatures més altes i amb més pitjors aiguats.

lunes, 3 de julio de 2017

OKUPAS EN L'HOSPITALET. DOS ARTÍCULOS EN 25 AÑOS.

Hace unos 25 años, convocado por el gran Inocencio Salmerón, comencé a colaborar con la revista Progrés, del Casal d'Avis de Collblanc-Torrassa. Para los fundadores, miembros del Casal, y para los jóvenes que nos incorporamos era una especie de blog de historia, literatura, cine, etc, en papel.
También intentamos hacer un poco de periodistas, con algún reportaje de actualidad. De ese tipo era el artículo que titulé "Okupas en l'Hospitalet" y fue públicado en el número 96, de abril de 1992.


Hace unos meses, Sheila y Bibian Escudero nos pidieron colaboración al Centre d'Estudis de l'Hospitalet para hacer la historia del movimiento okupa de la ciudad. Finalmente, el colectivo Entrevies, al que pertenecen, ha elaborado un documental extraordinario.


La guinda ha sido un muy buen reportaje en relación al tema en El Periódico del pasado domingo, 2 de abril, firmado por Nando Cruz. Por mediación de las amigas de Entrevies o de la periodista Montse Santolino (¡gracias!), me pidieron un artículo de opinión para acompañarlo.
Y 25 años después, me asomo a la prensa para reflexionar y divulgar sobre la okupación. Ahora, reproduzco el artículo, sin las limitaciones de espacio del diario impreso. Lo quería titular "La ciudad, ¿es para ti?", pero la referencia pacomartinezsoriana no la entendía nadie.

La Lokeria, en el antiguo ambulatorio de la Plaça Espanyola. Fotografia propia, del año 2008.
"¿DE QUIÉN ES LA CIUDAD?

La ciudad es otro escenario de la lucha de clases, como las fábricas o las tierras. De hecho, uno de los mecanismos tradicionales de reivindicar las tierras era, y es, ocuparlas. Esto lo tenía muy claro el movimiento obrero, mayoritariamente anarquista, que  impulsó la huelga de alquileres el año 1931 o que municipalizó la vivienda, en el marco de las colectivizaciones revolucionarias de 1936. El espacio urbano era tratado como uno más de los “medios de producción” que había que arrebatar a la burguesía. También los propietarios de suelo urbano se organizan en patronales específicas.

Los movimientos sociales antifranquistas no tardaron en advertirlo. Cristianos y comunistas se habían encontrado en las fábricas y a finales de la década de 1960 se  buscaron en los barrios para parar los excesos de les empresas constructoras e intentar conseguir espacio, servicios y equipamientos públicos que aseguraran su salario indirecto. Se inventaron la comisiones de barrio y más tarde las asociaciones de vecinos. Y todo ello en el contexto de la ola inmigratoria y la enorme corrupción política y empresarial del franquismo.

La fuerza del movimiento vecinal en l’Hospitalet y el conjunto del área metropolitana fue tan grande a finales de los 70’s que algunas empresas negociaban con las asociaciones de vecinos antes de presentar el proyecto al Ayuntamiento, donde a menudo también se encontraban con técnicos comprometidos con las propuestas vecinales.

Durante la década de 1980, sin embargo, los que habían sido considerados monstruos de la especulación (los Figueras, Núñez, Sanahuja, Marsà, Muller, etc...) ganaron el pulso al movimiento vecinal gradualmente debilitado. Los constructores se encontraron, además, con un aliado inesperado, los ayuntamientos democráticos, que no se sonrojaron al homenajear a Porcioles en Barcelona o Solanich en l’Hospitalet. Y la excusa olímpica  generó un gran consenso social favorable a la construcción, aunque fuese en terrenos calificados de zona verde en el Plan General Metropolitano que tanto había costado conquistar.

Una parte de la juventud de aquel momento, asistía a los fastos olímpicos y al yuppismo que les rodeaba y no se sentía invitada. Por ruptura generacional o por el mal ejemplo de las traiciones a los movimientos sociales de buena parte de los dirigentes políticos procedentes de los partidos de izquierdas, que habían pasado de la asociación de vecinos a la gestión inmobiliaria, rechazaron el ejemplo de los padres suqueros y acabaron pareciéndose a los abuelos anarcos.

Hace 25 años que unos jóvenes de l’Hospitalet rompieron con la boyante sociedad capitalista y con la oposición de izquierdas que había perdido la hegemonía cultural. Decidieron crear espacios en los que sentirse libres y desarrollarse personal y socialmente, y comenzaron a “okupar” edificios abandonados, empezando por “la Vakería”. De especial trascendencia han sido los Centros Sociales Okupados, como La Lokeria, L’Òpera y ahora son L’Astilla y La Pua.

Para designar la ocupación de edificios vacíos con fines habitacionales pero también de desarrollo de actividades alternativas al capitalismo, propongo que normativicemos el uso de la “k” en el verbo y sus derivados. En estos momentos es necesario distinguir este tipo de “okupación” de otras actividades que se denominan igual y no tienen ningún componente ideológico, desde la entrada en un piso vacío por verdadera pobreza, hasta el tráfico delictivo de inmuebles ocupados para luego alquilarlos.

Sin ser conscientes, los okupas reproducían los grupos de afinidad anarquistas del pasado y como aquellos, repercutían en movimientos sociales más amplios. El movimiento okupa nunca fue mayoritario ni especialmente influyente, pero no hay que menospreciar su aportación. Para empezar, ha sido sorprendentemente constante, teniendo en cuenta el frecuente relevo de sus protagonistas por razones vitales.

Hay que valorar sus aportaciones decisivas en fenómenos como la insumisión y, por tanto, el final de la mili. Y, por encima de todo, el movimiento okupa ha mantenido viva y visible la cuestión del derecho a la vivienda, ha denunciado el carácter de clase de la lucha por el espacio urbano, mientras una parte del movimiento vecinal negociaba la amplitud de las aceras . Será interesante ver la evolución de ambas formas de lucha social urbana, de sus encuentros, que alguno hay, y desencuentros.

Al final, la reivindicación de la vivienda digna ha sido la que ha articulado la primera opción política realmente alternativa que ha llegado al poder en diferentes ciudades del área metropolitana desde 1939 (con algunas psuqueras excepciones). Ahí estaba el movimiento okupa, junto a otros, en 2006, resbalando en la burbuja y recordándonos que “no vas a tener casa en la puta vida”.

Más allá de las luchas sociales y los proyectos políticos, la okupación ha sido una experiencia vital y un espacio de creatividad cultural que han marcado a centenares de personas. Tanto, que han decidido reivindicarse y difundirlo, y me han permitido acompañarles un poquito en el proyecto “Entrevies”. Y ahora me pregunto, ¿por qué no me hice okupa?"