sábado, 24 de septiembre de 2016

MI VISITA A AUSCHWITZ



Es verdad que todos los países (incluído el mío) y en nombre de todas las ideologías (también la mía) se han cometido atrocidades. Sin embargo, el fascismo y en concreto su forma alemana, el nazismo, muy probablemente están en el primer lugar de este triste ranking. En su naturaleza están por un lado la exaltación de la violencia y la guerra, y por otro la concepción de la desigualdad humana y el racismo.

Este cóctel ideológico, en un contexto de guerra (provocada por ellos), llevó a una situación que puede ser considerada la peor experiencia en la historia de la humanidad, al menos de la que tenemos conocimiento.

Las alambradas rodean los barracones del primer campo, Auschwitz I

El contexto era favorable: en la década de 1930 se sucedían los genocidios y las represiones políticas y raciales. No hemos de ir muy lejos; el franquismo inició una espiral de matanzas en España a partir de 1936. Japón hizo lo propio en China a partir de 1937. Paralelamente, el GULAG stalinista se iba llenando, sobre todo cuando empezaron las grandes purgas en 1937. Pero los nazis fueron más lejos que todos ellos, y porque perdieron la guerra, que si no…



¿CÓMO SE LLEGÓ A ESO?

Comparto la idea de mi amigo y maestro Alejandro Andreassi, que sitúa el origen del sistema concentracionario alemán más en la lucha de clases que en el racismo. El fascismo es la respuesta modernizada de la clase alta a las luchas democráticas y emancipadoras de las clases subalternas, que habían aumentado a partir de 1917. Modernizada porque justificaba la desigualdad no en designios divinos sino en la ciencia biológica, con una muy sesgada interpretación de Darwin.

El darwinismo ofrecía una teoría que explicaba y justificaba las desigualdades en función de cualidades naturales. Un neofeudalismo dividía la sociedad en estamentos en los que los empresarios substituían a los nobles, los ingenieros y otros profesionales a los clérigos, y los proletarios a los siervos.

El rótulo de la entrada a Auschwitz I reza: "Arbeit macht frei", "El trabajo te hace libre". Estaba en la puerta de diversos campos de concentración, en algunos de los primeros. Nos recuerda que el origen del sistema concentracionario está en la lucha de clases, y que una de las principales funciones de los campos, hasta 1942, era la explotación del trabajo esclavo, para lo cual, el racismo se ocupaba de señalar los colectivos humanos considerados inferiores y por tanto esclavizables.

La existencia de grupos más explotados y en peores condiciones materiales y legales, como eran los pueblos colonizados, ayudaba a que la clase trabajadora aceptara su subordinación económica y política. Además, la riqueza que llegaba a Europa de las colonias también beneficiaba en alguna medida a las capas más pobres de la sociedad.

Pero el imperialismo tuvo otra importante consecuencia, la aparición de un nuevo y potente tipo de racismo. Y dentro de ese renovado racismo, resurgió el antisemitismo, el odio a las personas judías. El antisemitismo era universal y se extendió por los cinco continentes de la mano de los emigrantes europeos. Pero donde era peor, probablemente era en Rusia, Ucrania y otras regiones de Europa Oriental.

Los primeros campos nazis, creados en 1933, se llenaron de comunistas y socialdemócratas, de militantes políticos y sindicales de izquierda. Los campos, además del maltrato brutal y continuo que buscaba la destrucción física y moral del preso, incluían el trabajo esclavo. Y es que la política económica nazi necesitaba de la rapiña para mantener la enorme inversión pública, sobre todo en construir armas, que fue el motor de la recuperación económica que tanto deslumbró a la población alemana. El segundo colectivo que sufrió la persecución y el asesinato fue el de los discapacitados y enfermos mentales, considerados más que improductivos, una carga para la sociedad.

La legislación (iniciada en 1933) y las acciones violentas (habituales desde 1938) antisemitas entran en una espiral infernal a partir del inicio de la Guerra, en septiembre de 1939, y Polonia fue el escenario del primer acto de la barbarie. 

Los postes donde se hacían las ejecuciones públicas.

Auschwitz, Oswiecim en polaco, era un pueblo del territorio ocupado, cercano a la industrial región alemana de Silesia. Formaba parte de la región que los nazis preveían germanizar en el futuro, en el que quizás dejarían vivir a algunos polacos para los trabajos subalternos, propios de personas a las que los nazis consideraban infrahumanos (untermensch). A partir de enero de 1940 se convirtió en un campo de prisioneros polacos, donde se les explotaba hasta la muerte. En aquellos momentos, las personas judías eran concentradas en barrios de algunas ciudades, los “guettos”.

El segundo acto de la barbarie comenzó con la invasión de la Unión Soviética en julio de 1941. Comenzaron a producirse actos sistemáticos de exterminio de colectivos (pueblos enteros, comunidades judías, autoridades políticas soviéticas…). Y comenzó una repugnante búsqueda para llevar a cabo las matanzas de forma más eficaz. Auschwitz adquiere protagonismo porque es donde se realizan los primeros ensayos de cámaras de gas con el gas Zyclon B, en septiembre de 1941. En aquel momento, Auschwitz era más un conjunto de campos con fines de represión política y explotación económica, al que se llevaba a personas para que trabajaran hasta su muerte por inanición, enfermedad, maltrato, ejecución o ensayo médico, siendo sustituidas por otros prisioneros, de cada vez más países. 
En este pequeño edificio se hicieron las primeras pruebas de asesinato masivo con Zyclon B, un producto que en contacto con el aire desprendía un gas letal. Por esa ventana cenital se arrojaban los granos. Es la única cámara de gas  que se conserva, porque luego fue destinada a otras funciones. Las cámaras de gas con las que se hicieron las grandes matanzas en Birkenau fueron destruidas. Las cámaras de gas llevaban asociado un horno crematorio par destruir los cadáveres. También fueron destruidos. El horno que hay en el edifico es una reconstrucción a partir de fotografías.

El tercer acto, y definitivo, tiene un inicio impreciso. En los primeros meses de 1942 se ponen en marcha mecanismos de exterminio masivo de personas, en especial judías, pero también gitanas, eslavas y de otros colectivos considerados inferiores. 
La película "La solución final" reproduce el acta encontrada de la reunión que se realizó el 20 de enero de 1942, conocida como "Conferencia de Wannsee". En esa reunión se discutieron los aspectos técnicos del exterminio de la población judía en Europa. Como señala Laurence Rees, los asistentes eran "funcionarios asalariados de una de las grandes naciones de Europa, y no terroristas clandestinos" y que "de las quince personas congregadas en aquella ocasión, ocho habían alcanzado el grado de doctor universitario".


Se crean campos exclusivamente para el exterminio y se transforma y amplía el de Auschwitz. La ampliación de Birkenau, adquiere especial relevancia, al convertirse en campo de concentración y exterminio a la vez. A su interior llegaban los trenes cargados de víctimas de totas las edades y en los andenes se hacía la macabra selección.
 
La vías del tren llegaban al centro de Birkenau. En los andenes se seleccionaba a los que se mantenía con vida para esclavizarlos y a los que se asesinaba. Les decían que iban a las duchas, pero en realidad eran las cámaras de gas, situadas al fondo, junto a los árboles que vemos a través de la puerta del campo.

A sus barracones y cámaras de gas llegaron la casi totalidad de personas judías de la Europa ocupada por Alemania y sus aliados. Especialmente importantes fue la deportación de más de 400.000 de Hungría, o llama la atención la de más de 70.000 de Eslovaquia, entregadas por un gobierno que tenía como presidente a un sacerdote católico. Y se convirtió en el lugar donde más se ha matado y hecho sufrir de la historia.

 El documental "Shoah" (1985) recoge 10 horas de testimonios de supervivientes de los campos.



LA VISITA

Era una de mis visitas pendientes. La deportación nazi en general y la Shoah siempre me han interesado, como a muchas otras personas. Es una obsesión: entenderlo para evitar que vuelva a ocurrir.

Es muy difícil aproximarse al episodio histórico con la visita de los restos actuales. Todo el entorno es completamente diferente. Oswiecim hoy es un suburbio del área metropolitana de Katowice. La gran cantidad de respetuosos visitantes demuestra que hay muchas otras personas con inquietudes, pero tampoco ayuda a captar lo que allí se vivió. 

Auschwitz I está muy museizado, como vemos en el entorno de estos barracones. Quedan pocos espacios con el aspecto que tenían durante la Guerra.

Afortunadamente, entre grupo y grupo, puedes encontrar algún momento de soledad y intentar imaginar la vida en aquellos barracones, o la muerte en una de aquellas celdas. Pasear por la “calles” de Birkenau te proporciona una idea de la magnitud de la barbarie. 

Interior de un barracón de Birkenau.
Las vías y los andenes son tan macabros. De las cámaras y crematorios no queda casi nada, pero los adivinas, junto al bosque.

Las imágenes que te vienen a la mente son las de las películas de ficción, fotografías y documentales filmados por los propios alemanes o por los aliados. Y con ellas “vistes” las ruinas o completas los barracones vacíos. Pero, en cualquier caso, es necesario ponerte en el lugar de la víctima, por un instante sentir su miedo, desesperación, sufrimiento, o al menos intentarlo, porque ciertos sentimientos no se pueden imaginar.

Cuando entraba en Birkenau llegó un grupo que vestía el atuendo de los judíos ortodoxos, y en el centro llevaban a un hombre muy viejo en silla de ruedas. Cuando entraron en el recinto cantaron una canción y más adelante se detuvieron y el anciano empezó a hablar. Poco después una mujer del grupo repetía en inglés sus palabras: hablaba del humo de las chimeneas, con toda seguridad de las chimeneas de los crematorios, las que esparcían las cenizas de los que habían sido sus seres queridos.


Porque, efectivamente, aquel anciano era un superviviente. Se lo pregunté a los miembros del grupo y me lo confirmaron, y les pedí que me permitieran saludar a aquel hombre y ofrecerle mis respetos. Fue un momento importante para mí. Y espero que para mis hijos.



ALGUNAS REFLEXIONES

Desde entonces, nos hacemos muchas preguntas. ¿Se sabía lo que ocurría en los campos? ¿Las víctimas no podían haberse rebelado? ¿Todos los alemanes fueron cómplices?

¿No sabemos ahora lo que está ocurriendo en Siria y no hacemos nada? No solo no hacemos nada sino que no estamos dispuestos a renunciar a un poquito de nuestro bienestar para acoger refugiados. ¿Nos rebelamos ahora ante los recortes de nuestros derechos o esperamos a que vengan mejores tiempos?

Un comentario especial merece el concepto “banalidad del mal”, acuñado por Hannah Arendt cuando analizó el juicio al nazi Eichmann en 1961. Según Arendt, Eichmann cometió atrocidades más por la sumisión a un engranaje burocrático en el que quería medrar, por sumisión a la autoridad que por ser un monstruo o un ser malvado. Es inquietante. Los “kapos” o los médicos de los campos sí eran unos psicópatas con carta blanca para actuar. Pero los millares y millares de hombres y mujeres que participaron en los crímenes nazis eran en su mayoría personas que en otras circunstancias se hubieran horrorizado ante el relato de lo que hicieron. ¿Qué seríamos capaces de hacer nosotros/as por sumisión o por ascender en la escala social? ¿O fue la espiral de la guerra la que ayudó a justificar el horror?
Plano de la región de Auschwitz en la que se ven los tres principales campos. El de Monowitz era fruto del acuerdo del gobierno allemán con las empresas privadas, que pagaban al Estado un sueldo por cada esclavo.

Sin abusar del símil nazi, mecanismo que se utiliza demasiado frecuentemente y que acaba por vaciar de contenido el argumento y ofende a las víctimas del nazismo, me parece pertinente hacer algunas reflexiones en torno a la actualidad, a partir de lo escrito anteriormente.

La justificación de la desigualdad ya no se hace en el darwinismo social, entre otras cosas porque sabemos muchas más cosas de la evolución de las especies, y no siempre sobrevive el más fuerte o “el mejor” (habría que definir lo que entendemos por mejor). Pero sí se hace en las supuestas cualidades de las personas.

La crisis económica actual ha dado alas a una serie de teorías que, entre otras cosas, culpabilizaban al parado de su desempleo, por no formarse, no reinventarse, etc. Mientras tanto, glorificaban al emprendedor, identificándolo con el empresario. Si el pobre se merece su pobreza por ser torpe, y el rico su riqueza por su habilidad, las diferencias sociales se fundamentan en diferencias naturales. Si trasladamos este silogismo a las naciones, la conclusión racista es evidente.

El antisemitismo no ha desaparecido. Por ejemplo, periódicamente lo vemos manifestarse en algunos grupos ultras de equipos de futbol. Nada extraño si tenemos en cuenta que los estadios han sido el principal refugio del fascismo en Europa en las últimas décadas. Lo que me pareció muy inquietante fue el antisemitismo del movimiento de la Plaza Maidán en Ucrania entre 2013 y 2014, tolerado y ocultado en occidente porque convenía.

¿Es la islamofobia el antisemitismo de hoy? Teniendo en cuenta las malas relaciones entre Israel y los países de mayoría islámica cuesta un poco ni tan siquiera plantearse la pregunta. Pero creo que podemos encontrar paralelismos. La demonización acrítica de un colectivo, la atribución sin fisuras de unas características a unas personas a partir de la profesión de una religión, etc., creo que acercan la situación de los musulmanes de hoy con los judíos de hace 100 años.

En el fondo, el problema está ahí, en pensar que todos los …. son unos ….. Identificar un colectivo con unas cualidades (normalmente negativas, las positivas nos las reservamos a nosotros) es el primer paso, el primer peldaño de una escalera que puede acabar en cosas horribles.

¡Qué rápido decimos que los sudamericanos son ladrones cuando vemos a un sudamericano robar! Sin embargo cuando vemos por la tele a Bárcenas o a Millet no decimos que los españoles o los catalanes somos ladrones, son los políticos. También es fácil oír que todos los musulmanes son unos terroristas. ¿También los musulmanes muertos en los atentados? La existencia de terroristas fundamentalistas cristianos, ¿me convierte a mí (que estoy bautizado) en terrorista?
No quiero decir que quien haga un comentario xenófobo sea partidario de los campos de concentración, ni mucho menos. Solo quiero destacar que son pasos de un mismo camino, y que para llegar a la barbarie, antes hubo que hacer millones de pequeños actos casi sin importancia.

Las dimensiones de Birkenau son estremecedoras.

Mi visita a Auschwitz me ha reafirmado en que hay que continuar luchando contra el fascismo y el racismo.

lunes, 12 de septiembre de 2016

VICTIMES MORTALS DE LA REPRESSIÓ FRANQUISTA A L'HOSPITALET



L’objectiu d’aquest article és, des de la perspectiva local, fer un recull de les formes de repressió del franquisme que provocaren víctimes mortals i, per sobre de tot, recordar i treure de l’oblit els noms de les persones que van perdre la vida pel seu compromís contra el feixisme.
Una primera versió d’aquest text va ser publicada a la revista Temps i espais de memòria, núm 3, febrer 2016, que edita el Memorial Democràtic de Catalunya.

L’exili
Com és sabut, les víctimes mortals de la repressió franquista a Catalunya van ser menys que en d’altres indrets d’Espanya perquè la major part dels militants i combatents del bàndol republicà van poder fugir. Prop de mig milió de persones es van exiliar, sobretot a França, i d’aquestes entre un terç i la meitat no van tornar en els mesos següents perquè sabien que patirien greus represàlies per les seves activitats polítiques i sindicals.
L’exili, però, també va provocar morts, donades les horribles condicions en les que es va fer: fugida a peu en ple hivern, atacs per part de l’aviació franquista, camps de refugiats a les platges… Tanmateix, és molt difícil trobar-ne documentació.
Tenim la sort que un dels grans testimonis de l’exili republicà és el d’un hospitalenc, Ramon Moral i Querol, i que el podem trobar en línia. Moral ens explica la història de Pilar Pascual, vídua de 65 anys, que viva al Carrer príncep de Bergara, a la que li van denegar el permís per sortir del camp de refugiades per reunir-se amb els seus fills. Quina va ser la seva sort?

L’Enric Gil ha identificat 367 habitants de l’Hospitalet que es van exiliar de forma permanent, dels quals tres quartes parts ho van fer a França i una quarta part a Amèrica[1]. Ell mateix adverteix que no són tots, i dels que tenim més informació són precisament els que van sobreviure al tràngol i van tenir descendència.
Algunes de les 313 persones que consten en el padró hospitalenc de 1940 com desaparegudes[2] han estat trobades a l’exili. De la majoria, però, encara no sabem  amb certesa quines circumstàncies van haver de patir, ni quantes van morir com a conseqüència de l’exili.

Els afusellats per “rebel·lió” militar
En els primers mesos de l’ocupació, a partir del 26 de gener de 1939, es va empresonar a moltes persones acusades d’activitats contràries al “Glorioso Alzamiento Nacional”, és a dir, durant la Guerra o, fins i tot, per les seves activitats polítiques i/o sindicals des de l’octubre de 1934.
Per una banda, la policia, amb la possible col·laboració d’escamots de falangistes, detenia a qui trobaven oportú a partir de denúncies. Per una altra, es feien indagacions dels milers de persones empresonades durant la Guerra, totes considerades sospitoses i que havien de demostrar la seva no implicació en activitats polítiques amb avals fets per addictes al règim.
Després de les tortures, les persones detingudes eren lliurades a la jurisdicció militar i patien simulacres de judici amb forma de consell de guerra, alguns dels quals acabaren en pena de mort pel delicte de “Rebel·lió” o  “Adhesió a la rebel·lió”, executada majoritàriament al mur del Camp de la Bota.
L’absurditat de la repressió franquista és màxima: acusaven als opositors d’allò que havien fet ells. I a més, amb retroactivitat! És a dir, condemnaven per uns fets titllats de delictes que no eren delicte en la legislació vigent quan foren comesos.
Fotografia de Josep Segarra a l'infermeria de la Model. Fotografia inclosa en el seu expedient judicial.
La primera aproximació als noms de les víctimes mortals de la repressió franquista a Catalunya la va fer Josep Mª Solé i Sabaté, basant-se en els registres de cementiris i defuncions. Va trobar-ne 22 de l’Hospitalet. Posteriorment, quan els arxius militar foren accessibles, Jordi Cánovas va fer recerca a partir d’aquests noms i va afegir-ne un més.[3]

Un primer buidatge de tots els expedients dels executats a Barcelona de l’Arxiu del Tribunal Militar Tercer fou fet per Joan Corbalán [4]
En 2015, però, l’Arxiu Nacional de Catalunya (ANC) va publicar el buidatge que havia fet dels procediments militars judicials (sumaríssims) que hi havia en l’esmentat arxiu militar de tota Catalunya. La quantitat total d’expedients oberts pujava a 82.000, que afectaven a 78.188 a persones físiques diferents, dels quals, 4.411 van concloure amb sentència de mort i 3.358 foren executades.
Segons aquesta publicació, el total de persones amb veïnatge a l’Hospitalet que van haver de patir un “Sumaríssim d’Urgència” van ser unes 800, 1,65% de la població. Aquesta proporció és, per cert, la més baixa del Barcelonès i Baix Llobregat[5].
Els noms de les persones afusellades les podem conèixer per tres fonts, que no són coincidents. Per tant, farem la llista dels noms que ens aporten totes tres:
nom
edat
Can
Cor
ANC
46

x

Manuel Alcoberro Francisca
30

x

33
x
x

Pere Anton Roig
45
x
x
x
49
x
x
x
Antonio Arévalo Martín
29

x

Josep Benages Casella
38

x

Teodosi Comillas Expósito
38
x


Santiago Demesas Díez
47

x

21
x
x
x
32
x
x
x
Pedro Escobar Gutiérrez
61


x
Lluís Fabregat Solsona
28

x
x
Josep Ferrer Berbis
32


x
47
x


Vicente Herrera García
46
x

x
21
x
x
x
30
x


Emilio López Gausi
56

x

20
x
x
x
Pedro Magín Luís
47
x
x
x
Josep Manresa Lladó
38


x
Juan Martínez Marín
36

x

28
x
x
x
36
x
x
x
Manuel Muñoz Sánchez
22

x
x
Josep Palos Alqueza
47
x
x
x
49
x
x
x
José Pelegrín Ortiz
32

x

Diego Pérez Castellón
30
x

x
21
x
x
x
38
x
x
x
37
x
x
x
Ginés Soler García
43

x
x
Joaquim Terradas Pascual
36

x

31
x
x
x
29
x
x
x
Andreu Valls Safon
22

x

23
x
x
x
Andrés Zambudio Carrión
29

x
x
Francisco Zamora González
26


x

Segons Cánovas (Can de la llista) van ser afusellats 23 homes; segons Corbalán (Cor a la llista) van ser 32; segons l’ANC foren 28 els hospitalencs afusellats entre 1939 i 1945[6]
 
Manuel Ibáñez i Constantino Tormo, dos dels afusellats de l'Hospitalet. Font: Cánovas, op. cit.
Tenien entre 21 i 61 anys. Els noms aportats per Cánovas o Corbalán que no tenen la “x” a la columna de l’ANC no vol dir que no fossin afusellats, vol dir que en la llista de l’ANC consta un domicili que no era l’Hospitalet. Els noms de la llista de Cánovas es poden trobar al web de Francesc Abad, alguns dels quals amb la documentació dels consells de guerra. Fins que no es faci una comprovació de tots els expedients no podrem confirmar el veïnatge d’aquestes víctimes, de les que a hores d’ara tenim dades contradictòries.
Josep Domènech i Avellanet en 1937. Font: FONTOVA, Rosario. La Model de Barcelona. Històries de la presó, Barcelona, Generalitat de Catalunya, 2010, pàg. 137. En aquesta publicació podreu llegir alguns dels notables poemes d'aquest jove anarquista.

La llei de fugues
A l’Hospitalet es va produir una altra modalitat d’assassinat polític, que ja he tractat amb més profunditat en un altre article d’aquest blog.

Les tropes franquistes que ocupaven l’Hospitalet van sortir un parell de nits (6 i 9 de maig de 1939) i van assassinar 15 homes (10 i 5, respectivament), aplicant la vella Llei de Fugues. Es tractava d’una forma d’execució extrajudicial, aprofitant la llei que permetia disparar contra un detingut que fugia. 
La policia informa a l'Ajuntament dels assassinats del 6 de maig de 1939
El més probable és que fos un acte de represàlia per la mort, el 30 d’abril, del comissari de policia que encapçalava la repressió política a la ciutat, José León Giménez, a mans d’un grup de guerrilla urbana.
Els homes assassinats foren:
Nom
edat
Francisco López García
40
Ramon Doch Puigdemazas
41
Miquel Berenguer Andreu
32
Paulino Albaladejo Martínez
32
Francisco Fernández Santiago
24
Juan Mellado Pérez
49
Antonio Rocuco (¿) Moreno
43
Antonio García Martínez
37
José Morata Carmona
38
Basilio Juanes Zanfoga (¿)
38
Antonio Gimeno Fandos
26
Antonio Busto Valle
29
Ramon Deu Díaz
31
Genaro Frías Escobar
26
José Ugedo Berenguer
28

Aquesta cacera humana no era la forma habitual de la repressió. Caldria comprovar si es va produir en d'altres llocs i si va anar associada a represàlies pròpies d'un exèrcit d'ocupació.


La violència arbitrària
En la seva obra abans esmentada, Solé i Sabaté comentava que s’havien produït a Catalunya unes 30 o 40 morts que es poden qualificar d’”arbitràries”, sense passar per la justícia. No afegeix dades concretes.
Un cop d’ull al llibre de registres del cementiri de l’Hospitalet ens ofereix un seguit de noms que ofereixen molts dubtes. Com és que foren enterrats a la fossa comuna dos “soldats nacionals desconeguts” el 26 i el 28 de gener? S’entén que un exèrcit en retirada abandoni cadàvers sense identificació, però, un exèrcit vencedor, que ofereix pensions i avantatges a les famílies dels seus “caiguts”?
En abril i març de 1939 dues dones i un home van morir per “hemorràgia cerebral” i foren enterrats a la fossa comuna, trets propis del registre de les víctimes polítiques del franquisme en aquells moments. Un home i una dona van ser enterrats el dia 29 de gener de 1939, i en el registre no indica la causa. Els seus noms no apareixen amb posterioritat com víctimes del “terror roig”; ho foren del “terror blau”?[7]

Domènec Pastor Petit, el gran escriptor hospitalenc, ens relatà que va veure com, vers l’abril de 1939, un militar va clavar un tret al cap a un home gran perquè li va contestar en català quan li va preguntar per una adreça, a la Rambla Just Oliveras[8]. Les característiques del relat i la trajectòria de l’autor fan versemblant aquest episodi. Aquests actes de barbàrie puntual sempre han format part de la memòria col·lectiva i eren transmesos de forma oral i gairebé mai eren registrats documentalment, fins a predre la verosimilitut.
Els testimoni de Pastor Petit és només això, un testimoni, que convindria confirmar documentalment. Al llibre del cementiri podem trobar alguns noms que es correspondrien amb l’home gran possiblement assassinat a la Rambla.
Un altre testimoni oral m’ha explicat un episodi semblant en la pujada del metro de Santa Eulàlia, en els anys setanta! Algú sap alguna cosa?

La presó i les comissaries
Ramon Gómez, en un altre llibre de memòries, ens informa de la mort del pare d’un company d’escola, de cognom Escodà, que era empresonat a la Model. Quan la mare, que era en llibertat condicional, va demanar explicacions li van fer signar un paper acceptant la versió oficial segons la qual el seu marit s’havia suicidat.[9].
Un altre testimoni ens parla de la mort provocada per les pallisses a la presó de Domingo Polo, que havia estat militant de la CNT, el fill del qual, Ferran, fou un dels exiliats que morí en un camp nazi[10].
La documentació dels expedients dels presoners de la Model es troba a l’ANC i no es consultable per municipis. D’aquests dos casos esmentats he pogut localitzar un expedient, i es confirma la informació: va morir a la infermeria de la Model l’abril de 1942, després de gairebé dos anys empresonat. El compromís de confidencialitat que he hagut de signar no em permet dir el nom.
De qui també tenim constància documental és de Josep Costa Morell. Havia estat detingut l’octubre de 1939, quan tenia 17 anys, per llençar fulls volanders de les Joventuts Libertàries i la FAI. També fou acusat de voler organitzar un grup armat. Va morir l’1 de maig de 1943 “a consecuencia de la factura de la base del cráneo (…). La citada fractura le fue producida al intentar suicidarse (…)”[11]. La lectura del seu expedient carcelari em fa imaginar l’infern que foren aquests quatre darrers anys de la seva vida.
Certificació de la mort a la presó de Josep Costa Morell
Tots els testimonis referents a les presons franquistes, especialment les d’aquells anys són coincidents: les tortures i condicions penoses eren la causa de moltes morts.

Els morts als camps nazis
Les morts dels/les exiliats/des que van caure sota el domini nazi també són atribuïbles al franquisme. Per dues raons; la primera, òbvia, perquè l’exili fou provocat per la persecució militar i política del franquisme; la segona, perquè el règim triomfant no va reconèixer la nacionalitat espanyola a les persones exiliades i i les va llençar a les urpes del sistema concentracionari alemany.
Foren, com a mínim, 33 homes de l’Hospitalet que tenien entre 22 i 33 anys, gairebé tots morts en el camp de Gusen-Mauthausen[12]. Malauradament no tenim documentació de les dones empresonades a Ravensbrück.
Els seus noms són:
Nom
edat
Antoni Andreu Méndez
34
Josep Aragón Muñoz
37
Manuel Arnau Viña
25
Antoni Arranz Barrio
45
Jaume Artigau Viñas
34
Josep Ballester Serrano
31
Martí Cabanes Bel
53
Ángel Callejón Martínez
24
Josep Calpe Vidal
48
Vicenç Capdevila Montserrat
32
Pere Cuyàs Niubó
36
Manuel Fernández Torres
33
Vicent Ferrer Salvador
42
Eloi Ferrer Díaz
34
Bautista García Navarro
25
Jaume Mañá Argelaga
24
Francesc Muñoz López
25
Joan Oller Mendizábal
48
Josep Panes Gil
23
Manuel Piñas Arrabal
34
Ferran Polo Tàpies
27
Gener Porta Plana
49
Eugeni Querol Puyo
26
Josep Ramis Grimal
47
Josep Ramon Alcaraz
26
Severiano Rubio García
22
Marià Ruiz Gómez
41
Remigi Saura Benages
38
Josep Saura Marco
26
Francesc València Conesa
25
Manuel Vives Campos
38
Josep Vives Campos
40
Emilio Zafón Camps


Amb aquest llibre, editat en 2011, Joan Zafón va rescatar de l'oblit la història del seu pare, mort al camp de concentració de Neuengamme, a les afores d'Hamburg.

Repressió dels guerrillers
L’Hospitalet havia estat una important font de milicians i patrullers durant la Guerra, i també ho va ser de guerrillers durant la postguerra. De fet, l’assassinat del comissari de l’Hospitalet abans esmentat, José León, l’abril de 1939, es considera la primera acció de la guerrilla antifranquista, anarquista en aquest cas. El fet és atribuït al grup guerriller comandat pel torrassenc Joaquim Pallarès i Tomàs.
Blas Zambudio Torres, conegut com “El Lleó de la Torrassa”, havia organitzat un grup d’acció que fou atacat per la policia per primera vegada en desembre de 1941, quan fou detingut José Rafí Urpí. Zambudio s’escapolí a trets d’una segona emboscada en un bar de La Torrassa, però finalment va caure abatut pels trets de la policia a Barcelona el gener de 1942. La resta del grup va morir poc després, en el que es trobava el sevillà Antonio Serrano Caro, de 27 anys. Segons les llistes de Corbalán i l’ANC, Rafí i Serrano eren hospitalencs i foren engarrotats a La Model el 28 de març de 1942[13].
Un altre grup, encapçalat per Joaquim Pallarès, fou detingut en 1943 i nou dels seus membres, amb edats entre 20 i 34 anys, foren condemnats a mort pel delicte d’atracament i (alguns) mort, i executats el 29 de març a la presó Model. La causa de la mort és “axfisia” (sic), és a dir, amb garrot vil,  i foren enterrats a la fossa comuna del Cementiri del Sud-Oest. A més de Pallarès que l’any 1943 tenia 20 anys, també hi havia un altre veí de La Torrassa, Pere Tresols i Meix, de 28 anys[14].
En la llista d’executats de Corbalán i l’ANC després d’un Consell de Guerra també apareix com a domiciliat a l’Hospitalet Martín Gibert Martínez. Una primera recerca bibliogràfica i d’hemeroteca ens aporta que sembla qua amb els germans Jaume i Josep Soler Fernández eren militants del Movimento Libertario Español, i que van ser acusats de cometre diversos atracaments i assassinats entre 1944 i la seva detenció en gener de 1948. Foren engarrotats a la Model el 25 de febrero de 1948.
En el marc de la lluita contra la guerrilla urbana, en març de 1949 és mort per la policia a casa seva de la Torrassa Miquel Barba Moncayo, i en octubre fan el mateix als carrers de Barcelona amb l’hospitalenc Josep Sabaté[15]. En febrer de 1950 fou afusellat al Camp de la Bota Manuel Sabaté, el germà petit de Quico i Josep, més pel seu cognom que pel que havia arribat a fer[16].
Francesc, “Quico”, Sabaté és un dels mites de la lluita guerrillera, per la seva constància. Després de molts anys d’accions de tota mena, fou abatut per la guàrdia civil i el sometent local a Sant Celoni en 1960.
Els guerrillers hospitalencs morts foren d’organitzacions anarquistes, en els primers anys de les Joventuts Llibertàries i més tard del MLE i d’altres. L’acusació dels que van morir executats era de bandidatge, terrorismo, atracament, etc…Els seus noms són:
Nom
mort
data
Blas Zambudio Torres
A
gener 1942
José Rafí Urpí
E
28-març-1942
Antonio Serrano Caro
E
28-març-1942
Joaquim Pallarès i Tomàs
E
29-març-1943
Pere Tresols i Meix
E
29-març-1943
Martín Gibert Martínez
E
25-febrer-1948
Miguel Barba Moncayo
A
març 1949
Josep Sabaté i Llopart
A
17-octubre-1949
Manuel Sabaté i Llopart
E
24-febrer-1950
Francesc, “Quico” Sabaté i Llopart
A
5-gener-1960
mort: A, acció; E, execució

Repressió de l’antifranquisme pacífic
Un cop abandonada la lluita armada en la dècada de 1950, les formes de lluita política i social pacífiques foren gairebé les exclusives en els rengles antifranquistes. Tanmateix, la resposta franquista no ho era pas de pacífica. En les seves memòries, Pepe Guitérrez ens parla de Rafael, un jove havia contret la tuberculosi a la presó de Burgos, on havia estat empresonat per raons polítiques, i que finalment va tornar al seu poble andalús d’origen a morir vers 1966[17].
Un cas que encara no puc saber si s’ha d’incloure en la historia local de l’Hospitalet és el d’Antonio Ruiz Villalba, treballador de la SEAT, mort als tallers de la fàbrica de Zona Franca pels trets de la policia, l’octubre de 1971. No puc assegurar que en el moment de la seva mort fos veí del barri hospitalenc de Pubilla Casas.
M’ha arribat el testimoni de Ramon Roig Altadill, militant de la CNT que fou detingut quan anava a les Canàries. Després de 4 dies detingut a la comissaria de Via Laietana fou alliberat i va morir pocs dies després, als 59 anys, el juliol de 1975. Teniu records d’aquest cas?
Malgrat que és el període del franquisme més proper també tenim força desconeixement pel que fa a les víctimes de la repressió. Les persones i les famílies que no han continuat en l’activitat política sovint han volgut oblidar[18].

D’altres formes de repressió?
N’hi ha dues causes de mort que són d’inclusió dubtosa dins la categoría de repressió política, si més no directa.
Per una banda tenim les morts provocades per bombardeigs de l’aviació o accions militars en general contra la població civil. Si bé són accions bèl·liques, també poden considerar-se un càstig contra zones de població majoritàriament “rojo-separatista”, en llenguatge franquista.
Per una altra, la repressió econòmica. El nou règim va mantenir conscientment en la misèria les famílies de “desafectos”, una altra denominació franquista, i aquesta situació va provocar no poques morts.

Resum

Tenim proves documentals de 23 a 32 homes amb veïnatge a l’Hospitalet que van ser afusellats al mur del Camp de la Bota durant els primers anys del franquisme. També en aquells primers dies de l’ocupació foren assassinats 15 homes més a l’Hospitalet mateix. També tenim constància documental de 33 homes morts als camps nazis. També coneixem dos casos de mort a la presó. I hem localitzat 10 hospitalencs morts arran de la seva activitat guerrillera.
Però tenim testimonis, notícies, sospites de més persones, de les que tenim informació fruit de la recerca o la casualitat. Sabem que tenim moltes històries que recuperar i molts noms que dignificar. Hem de respectar el silenci si és una opció conscientment escollida, però normalment ha estat una imposició de la por.
N’hi han força iniciatives que volen recuperar els noms de les víctimes. Confio en contribuir-ne.
Cal que aportem els testimonis orals i documentals que puguem.




[1] GIL, Enric. No en van tornar: Centre d'Estudis de l'Hospitalet, 2014, pàg. 35
[2] GIL, Enric i RIBAS, Josep. “Hospitalencs als camps nazis. Exili I deportació”. A L’Hospitalet lloc de memòria. Exili, deportació, repressio i lluita antifranquista. L’Hospitalet, Centre d’Estudis de l’Hospitalet, 2007, pàg 34
[3] SOLÉ I SABATÉ, Josep Mª. La repressió franquista a Catalunya 1938-1953, Barcelona, Edicions 62, 1985, pàg. 312-315 i CANOVAS, Jordi. “Hospitalencs afusellats. Els consells de guerra”. A:  L’Hospitalet lloc de memòria..., pàg. 173-183
[4] CORBALÁN GIL. Joan. Justícia, no venjança. Els executats pel franquisme a Barcelona (1939-1956), Barcelona, Cossetània Edicions, 2008
[5] ARXIU NACIONAL DE CATALUNYA. Procediments militars judicials (sumaríssims) 1930-1980 de l’Arxiu del Tribunal Militar Tercer de Barcelona, Barcelona, Generalitat de Catalunya, 2015. http://anc.gencat.cat/web/.content/anc/documents/arxiu/GUIA_SUMARISSIMS.pdf
[6] A les llistes de l’ANC i Corbalán hi ha els noms exposats la taula i els de 4 homes més que els he inclòs a la categoría de guerrillers (Serrano, Rafi, Gibert i Manel Sabaté) i un altre, Enrique Sánchez Roldán, “el Mula”, que totes les fonts el qualifiquen de delinqüent comú.
[7] Registro de sepulturas del 30 de Diciembre del 1937 al 9 de Mayo de 1946, Oficina del Cementiri Municipal. Ajuntament de l’Hospitalet
[8] PASTOR PETIT, Domènec. Posta de Sol sense Lluna. Memòries d’infantesa de la Guerra Civil, Barcelona, Editorial Base, 2009, p. 260-261. Aquest fet també fou divulgat per l’escriptor i periodista Eugeni Casanova a http://www.vilaweb.cat/opinio_contundent/4169142/75-anys-tret-front.html
[9] GÓMEZ, Ramon. Anys victoriosos, anys triomfals, La petita història dels anys 40 a l'Hospitalet de Llobregat, Lleida Pagès Editors, 2002, p. 145-146
[10] GIL i RIBAS, “Hospitalencs als camps nazis”. A:  L’Hospitalet lloc de memòria..., pàg. 96
[11] Sumarísimo Ordinario núm. 8.533, Arxiu del Tribunal Militar Tercero de Barcelona
[12] GIL i RIBAS, op. cit. pàgina, 120-131 aporten 32 noms. Poc després va aparèixer el testimoni de Joan Zafón Trilla, que explicà l’experiència del seu pare, Emilio, que morí en el camp de Neuengamme; ZAFON, Joan. El rellotge de Neuengamme, Barcelona, Dux, 2011
[13] FONTOVA, Rosario. La Model de Barcelona. Històries de la presó, Barcelona, Generalitat de Catalunya, 2010, pàg. 130 i La Vanguardia Española, 27 de març de 1942. http://justicia.gencat.cat/web/.content/documents/arxius/la_model_histories_preso.pdf
[14] Sumarísimo Ordinario núm. 31.429, Arxiu del Tribunal Militar Tercero de Barcelona.
[15] DELGADO, Manuel, PADULLÉS, Jofre i HORTA, Gerard (dirs.). Lluites secretes. Testimonis de la clandestinitat antifranquista. Barcelona, Publicacions i Edicions de la Universitat de Barcelona, 2012, p. 35
[16] CLARÀ, Josep. Manolet Sabaté aprenent de maqui. Barcelona, Rafael Dalmau Editor, 2014, p. 59-60 i 83-84
[17] GUTIÉRREZ, Pepe. Memorias de un bolchevique andaluz. Barcelona, El Viejo Topo, 2002.
[18] TRAYNER, Mª Pau, MONTÓN, Miguel Ángel i CAMÓS, Joan. “Presos i preses de l’Hospitalet, (1969-1976)”. Quaderns d’Estudi [L’Hospitalet, Centre d’Estudis de l’Hospitalet], núm. 23 (octubre 2010), p. 95-96