domingo, 19 de enero de 2020

EL SEPULCRO DEL CID Y EL NACIONALISMO ESPAÑOL. RELEYENDO A COSTA.


Joaquín Costa y el mito del Cid

Joaquín Costa (Monzón, 1846-Graus, 1911) fue un personaje muy interesante. Hijo de labradores, compaginó estudios y trabajo, hasta conseguir una plaza de notario. Es conocido como la principal voz y pluma del Regeneracionismo.

Situémonos. España pierde estrepitosamente, en tres meses de 1898, la guerra contra los Estados Unidos (que no era reconocida como la gran potencia que quizás ya era y ahora es) y ha de conceder la independencia a Cuba, donde mantenía una guerra desde febrero de 1895.

Esta derrota fue bautizada como “el Desastre”, así, con mayúsculas. La historiografía ha demostrado que desde el punto de vista económico no fue tan grande el desastre. A nivel humano sí, con decenas de miles de muertos, heridos, mutilados… de las clases bajas, porque los ricos pagaban 2 mil pesetas y no iban al ejército.
Joaquín Costa. Actualidades, 29-1-1908

El Desastre conmocionó a las clases altas y medias que hasta ese momento estaban bastante satisfechas del régimen liberal y falsamente democrático que hoy llamamos la Restauración (1874-1923). Surgieron muchas voces y plumas que criticaban y proponían cambios, una regeneración. Costa fue el más certero.

No comparto todo lo que he leído de él. Por ejemplo, su imperialismo y apelación a la “raza española”; en parte son disculpables porque, lamentablemente, eran conceptos entonces aceptados por casi todo el mundo. Lo que me parece su mayor carencia es que cuando hace análisis político no desenmascara los intereses de clase. En los temas agrarios pone más énfasis en las mejoras técnicas que en el reparto de la tierra. Máxime, cuando escribía cosas como esta:
La propiedad individual no puede legítimamente recaer sino sobre bienes que sean producto del trabajo individual; la tierra es obra exclusiva de la Naturaleza: por consiguiente no es susceptible de apropiación.”[i]
El texto que quiero destacar procede del “Mensaje y programa de la Cámara agrícola del Alto-Aragón” que leyó el 13 de noviembre de 1898[ii], publicado dos años más tarde en una antología con el significativo título de Reconstitucion y Europeización de España. Se trata de un programa político que promovería la anhelada regeneración. Concluía el apartado “Criterio general” del programa de las cosas que había que hacer con la siguiente frase:
Doble llave al sepulcro del Cid para que no vuelva a cabalgar.”
Tan grande fue el impacto de la sentencia y tantas críticas recibió que cuando pronunció el discurso como Mantenedor de los Juegos Florales de Salamanca, el 15 de septiembre de 1901, le dedicó una buena parte del mismo a aclararla. Años más tarde, al ser publicado, al título original Crisis política de España se le añadió el subtítulo entre paréntesis (Doble llave al sepulcro del Cid)[iii].
Joaquín Costa. Nuevo Mundo, 28-5-1908.

En este discurso, Costa rectifica en parte y reivindica la figura del Cid, pero destaca al noble que osó enfrentarse a su rey para hacer cumplir la ley, al “Cid repúblico”, mientras que rechazaba al “Cid guerrero”[iv]. Describe el programa del Cid repúblico de esta manera:
Ese programa podría resumirse en esto: respecto de Europa y el Imperio, la autarquía de la Nación, más absoluta; respecto del Pontificado, la condenación del ultramontanismo y la independencia civil del Estado; respecto de África, el rescate del territorio; respecto del Islam, la tolerancia, considerando á sus creyentes como elemento integrante de la nacionalidad; respecto de la Península, la unión federativa de sus reinos; respecto del organismo social, la concordia de todas sus clases; respecto del Municipio, la autonomía civil y administrativa; tocante á las relaciones entre la autoridad y los subditos, el imperio absoluto de la ley y de la constitución, mientras no se reformen por las vías legales; respecto del organismo del Estado, la monarquía representativa, —(que no ha de confundirse con la parlamentaria),—ó sea, el gobierno compartido por el rey, la nobleza y los concejos, el self-government de las clases, el juicio por los pares, el rey obligado á estar á derecho como el último ciudadano; y por último, respecto de la tiranía, el derecho de insurrección.
Caricatura de Costa. Fuente: Gedeón, 1/3/1899, pág. 8
El Cid guerrero era el mito que representaba lo que había que regenerar, lo que había llevado al país al Desastre y lo mantenía en la crisis política y la pobreza, lo que impedía el principal objetivo: "Nivelarnos con Europa"[v].

¿Quiénes son los partidarios del Cid guerrero?
“(...)los hijos del privilegio, el cuerpo menguado de oligarcas que gobiernan con nombre de partidos, sin más partidarios que los escasos millares de tricornios de la Guardia civil, el hampa rediviva de las covachuelas,los góticos del Parlamento, los vociferadores de La Marcha de Cádiz, los fracasados del bachillerato, señoritos de pueblo, los gomosos de la acera de las Calatravas, todo lo inútil, todo lo que estorba, la inmensa falange de tuberculosos de espíritu, la chusma parasitaria de chaqueta y levita, el fango social que inunda la plaza de toros, ebrio de vino y de salvajismo (...).”[vi]
¿Cuál es el sistema político que defienden los partidarios del Cid guerrero?
No es (...) nuestra forma de gobierno un régimen parlamentario, viciado por corruptelas y abusos, (...) sino al contrario, un régimen oligárquico, servido, que no moderado, por instituciones aparentemente parlamentarias. O, dicho de otro modo, no es el régimen parlamentario la regla, y excepción de ellas los vicios y las corruptelas denunciadas en la prensa y en el Parlamento mismo durante sesenta años; al revés, eso que llamamos desviaciones y corruptelas constituyen el régimen son la misma regla.”[vii]
Como se ve, Costa era bastante contundente en sus críticas, y su frase convirtió al Cid y su sepulcro en una metáfora del progresismo, si se cerraba, o de la regresión política, si se abría.

El sepulcro del Cid cambia de lugar mientras el ejército español sufre un segundo desastre

¿Por qué Costa eligió al sepulcro del Cid como símbolo de los lastres del progreso español? Porque el nacionalismo español esencialista y reaccionario del XIX eligió a este personaje como uno de los principales mitos fundacionales de la nación española. En esta labor destacó José Zorrilla (que hizo lo propio con Don Juan Tenorio) con su La leyenda del Cid (1882) y de forma indirecta Ramón Menéndez Pidal, al que interpretaron como históricos los textos cidianos que rescató y estudió.

Como es conocido, la oligarquía dominante no hizo ni puñetero caso a Costa y a los regeneracionistas, con la excepción -a medias- de Canalejas. El nacionalismo español del siglo XX siguió más por la senda romántica “pidaliana” i “zorrilliana” que por la racional “costiana”. Quizás fue el catalanismo político el que más se acercó a su programa modernizador.

El imperialismo en Marruecos sustituyó al transoceánico. Cuando Alfonso XIII envió a su general favorito, Silvestre, a concluir la ocupación del Rif y a sofocar la revuelta independentista, alguna lumbrera del círculo del poder decidió organizar una ceremonia adecuada al momento, como un apoyo mediático e ideológico adecuado a la campaña marroquí.

Con motivo de los festejos del VII centenario de la Catedral de Burgos, no se les ocurrió otra cosa que trasladar el sepulcro del Cid a ese templo, un objeto que, recordemos, había sido elevado a la categoría de metáfora de la reacción y el atraso español por Costa. De paso, se ensalzaban los aspectos religiosos y guerreros contra los musulmanes del personaje.

Mundo gráfico. 27/7/1921, pág. 11

Alfonso XIII en persona, acompañado del Ministro de Instrucción Pública, presidió el festejo. Francamente, parece un acto diseñado para hacer un escarnio público de Costa (el que pedía “despensa y escuela”, el que cifraba buena parte de la regeneración en la educación de la población) y todo el progresismo político.

El día 20 de julio de 1921, el rey afirmó en la catedral:
Desde este momento, a todo el que sienta en español [la catedral] le hablará con palabras que hasta el corazón le lleguen, por recordarle una época de las más gloriosas de la historia patria[viii]
La prensa conservadora describía la ceremonia con las típicas palabras ampulosas, ligando el “Cid guerrero” al alma española (el volkgeist que dirían los filósofos nacionalistas alemanes):
 “(...) los huesos del héroe legendario, en cuya figura culmina simbolizada el alma española el recio temple de este pueblo inmortal, han ido a reposar en plena apoteosis a la cripta de la Catedral burgalense, joya del arte, expresión materializada en las piedras de la exaltación religiosa de un pueblo que, a la sombra de la Cruz, extendió su nombre y su gloria de uno a otro confín del universo.”[ix]
La prensa progresista, por el contrario, recordaba al “Cid repúblico”, al que el romance mostraba enfrentado al poder en Santa Gadea, al que tuvo que exiliarse acusado de sedición:
¿Qué parecería entonces el Cid a las personas principales de Burgos, a lo que ahora llamamos la gente bien, la gente de orden? Era el sospechoso, el revoltoso, el deportado.(...) a los ojos de las clases conservadoras  del siglo XI, el gran Campeador, encarnación legendaria de la Justicia, no pasaba de ser un agitador sin conciencia.(...) Dice, por cierto, «El Socialista” que, con motivo de esas fiestas, fueron detenidos en la cárcel de Burgos algunos hombres de ideas avanzadas...”[x]
El traslado y deposición del sarcófago del Cid se hizo al día siguiente, con una ceremonia estrictamente religiosa. Pero esa fecha no pasará a la historia española por este hecho. A esa misma hora, a unos 900 km al sur, el nuevo Cid al servicio del rey Alfonso, el general Silvestre, se estaba pegando un tiro porque su incompetencia y arrogancia estaba provocando un nuevo desastre militar: Annual.

El general Silvestre. Fuente: La Hormiga de Oro, 30-7-1921, pág. 11

A veces se dan estas curiosas coincidencias, que producirían una sonrisa si no fuera porque estamos hablando de muerte y sufrimiento para unas 20.000 personas, tan solo en esos días del verano de 1921. 

Franco erige una estatua al Cid
En 1937 se lleva a cabo una de las primeras emisiones de sellos de correos de la zona franquista. Antes que el mismísmo "Generalísimo", dos son los personajes históricos que aparecen: el Cid y Isabel la Católica.

En julio de 1955 se celebraron en Burgos unas Fiestas de Exaltación Cidiana, presididas por Franco. Se convirtió en un acto de desagravio del Cid por la ofensa que Costa le había infringido medio siglo antes. En su discurso encontramos una referencia clara (y evidentemente contraria) al regeneracionismo de Costa:
El Cid es el espíritu de España… Lanzada una nación por la pendiente del egoísmo y la comodidad, forzosamente tenía que caer en el envilecimiento. Así pudo llegarse a esa monstruosidad… de alardear de cerrar con siete llaves el sepulcro del Cid. ¡El gran miedo a que el Cid saliera de su tumba y encarnase en las nuevas generaciones!… Este ha sido el gran servicio de nuestra Cruzada, la virtud de nuestro movimiento: el haber despertado en las nuevas generaciones la conciencia de lo que fuimos, de lo que somos y de los que podemos ser. Que esta egregia figura, asentada en esta capital histórica, cabeza de Castilla, sea, con el recuerdo de la España eterna, el símbolo de la España nueva.[xi]

Franco rindiendo homenaje al Cid. Fuente: NODO, núm. 656, 1-8-1955.
 
El acto había comenzado con el discurso del alcalde de Burgos, en el que le entregó a Franco “las siete llaves simbólicas”, según informó el NO-DO del 1 de agosto[xii]. Llama la atención que la cita a las llaves sea equivocada, y de doble se pase a siete. Como los reyes en 1921, Franco y su esposa se dirigieron a la Catedral rodeados de autoridades civiles, militares y eclesiásticas, donde concluyó la ceremonia.

El alcalde de Burgos leyendo su discurso ante el monumento del Cid y "abriendo su sepulcro". Fuente: NODO, núm. 656, 1-8-1955.

La identificación de Franco con los mitos medievales del Reconquista (concepto histórico que es ya en sí mismo una creación mitológica) fue constante. La elección de “Caudillo” como título político fascista (el equivalente español de Führer i Duce) ya nos lo indica. Un caudillo era un jefe militar de una mesnada, de un contingente feudal. De entre todos los caudillos medievales el Cid era con diferencia el más popular.

Monumento dedicado al Cid en Burgos.
 
De hecho, el día que se inauguraba la escultura ecuestre del Cid en Burgos, los otros intervinientes en el acto y los articulistas no se cortaron en llamar a Franco “el Cid hispano del siglo XX”, el “Caudillo de hogaño” mientras que el Cid era “el Caudillo de antaño” o que eran ambos “los dos paladines que en el pasado y el presente han venido a encarnar todos los valores supremos de la Patria[xiii]
 
De las 19 lecciones de historia de España de la Enciclopedia de Primer Grado
de Antonio Álvarez (edición de 1955, reimpresión de1961), una está dedicada a Don Pelayo y al Cid.

Vemos como Franco y el franquismo dan la razón a Costa, y el Cid, o cierta interpretación del Cid, era el símbolo del nacionalismo español más esencialista, patriotero y reaccionario. Y vemos como ese nacionalismo va ligado a los peores momentos de nuestra historia.
 

Los neofachas, el Cid y la Reconquista

En 1987, El País Semanal, el dominical del diario más importante de entonces, comenzó una sección, denominada “Locas pasiones”, en la que algunos personajes se disfrazaban de lo que era su pasión, más o menos inconfesable. Hubo quien se disfrazó de director de cine, de karateka, de jugador de rugby… El entonces presidente de Castilla-León, José Mª Aznar eligió disfrazarse del Cid Campeador y se autodenominó “el Cid de Valladolid”. 


No se puede negar que Aznar no dejaba clara su tendencia ultra en sus gestos, como cuando empezaba el curso político en Quintanilla de Onésimo, pueblo que se llamaba así por Onésimo Redondo, fundador de las J.O.N.S., el partido fascista que luego se unificó con la Falange.

La deriva neofascista de sus sucesores ha recalado, como no, en la mitología que el nacionalismo español inventó en el siglo XIX, que Costa combatió y que el franquismo recicló. En marzo de 2019, el líder del PP, Casado, se fue a Covadonga desde donde tuiteó “Vamos a empezar la reconquista de España”. Al día siguiente Vox publicó una foto con Abascal replicando que ellos estaban “a la vanguardia de la reconquista”.

Casado en Covadonga y Abascal alardeando de hacer la Reconquista... con un casco del siglo XVI !!!. Frente a estos gestos, recordemos que Costa decía que la nueva Covadonga había de ser la escuela. 

Los neofachas hacen tanto el ridículo que más que acercarse a los viejos castellanos a los que pretenden parecerse, se asemejan más al “castellano viejo” que describió Larra, en 1832, así:
“(…) llama a la urbanidad hipocresía, y a la decencia monadas; a toda cosa buena le aplica un apodo; (…)”[xiv]
Larra, un autor hoy totalmente olvidado y que era lectura obligatoria en el bachillerato.

Dos libros sobre el Cid en 2019

El año pasado se publicaron dos obras sobre el Cid. La primera, una novela, Sidi, de Arturo Pérez-Reverte. Ya advierte el autor que es una obra de ficción y, por ejemplo, vemos como sitúa el motivo del destierro en el episodio de Santa Gadea, cuando supuestamente hizo jurar al rey Alfonso VI que no tuvo nada que ver en la muerte de su hermano y antecesor y en el trono Sancho II.

Este hecho, popularizado por un romance medieval, es en el que basaba Costa y el progresismo político para crear la imagen del “Cid repúblico” o incluso “revoltoso”. Pues bien, todos los estudios históricos coinciden sin excepción en que este episodio jamás ocurrió, que es uno de los aspectos principales de la mitología cidiana.

La Jura de santa Gadea, el episodio que nunca existió, en una ilustración de Jose Luis Pellicer para la edición de 1882 de La Leyenda del Cid de José Zorrilla.

Es una obra de ficción, por lo que no podemos exigirle rigor. Pero le guste o no al autor, lo pretenda o no, la obra tiene un trasfondo ideológico. La obra es un western, una novela pulp de tapa dura (vaya por delante mi total respeto y afición a la literatura pulp) con una visión bastante hagiográfica del personaje. Creo que el Pérez-Reverte de El pintor de batallas es mucho más humano y aborda el tema de la guerra, que conoce muy bien, sin esos tonos épicos de Sidi.

Llama la atención que de todos los posibles episodios de la epopeya cidiana Pérez-Reverte haya escogido, consciente o inconscientemente, el enfrentamiento de castellanos y aragoneses (la hueste del Cid i el rey de Zaragoza) contra catalanes (el rey de Lérida y el conde de Barcelona).

Un libro de historia, de David Porrinas, profesor de la Universidad de Extremadura, ha aparecido apenas hace unas semanas. Reconozco que no he podido leerlo entero, pero por los fragmentos que sí he leído y por las entrevistas que se han publicado tiene toda la pinta de ser una buena obra, hecha desde el rigor académico. No todo está perdido.

Texto de puño y letra de Costa, publicado en la portada de España, 7-2-1899. "Pan y libertad. El que tiene la llave del estómago tiene la llave de la conciencia. Pobreza y libertad son términos incompatibles: por más revoluciones que se fragüen, no se ha librado á un pueblo de la opresión si no se le ha librado de la miseria. (...)."

Un monumento en 2020 (anexo escrito el 24 de enero)

El 13 de enero de 2020 el Ayuntamiento de Madrid inauguró un monumento a "los últimos de Filipinas", ese grupo de soldados españoles que resistió un asedio en aquella colonia muchos días después de la derrota, porque no se creían que habían perdido la guerra.

Precisamente, la derrota que no se creyeron fue la del Desastre, la de 1898. Es decir, un grupo de desgraciados que no tuvieron 2 mil pesetas para librarse, enviados por la oligarquía a defender sus intereses de clase, comandados por unos oficiales fanáticos, sufrieron lo indecible y muchos murieron por nada.
El episodio histórico que provocó que Costa pidiera cerrar el sepulcro del Cid y que dijera que la escuela había de ser la nueva Covadonga, ha inspirado al consistorio madrileño un monumento público en el que se dice que lo que protagonizaron aquellos soldados fue...
"...una epopeya tan propia del legendario valor de los hijos del Cid y de Pelayo."
Font: "Lo que el monumento a Los últimos de Filipinas nos cuenta del nuevo nacionlismo español". Somos Chamberí
Una conclusión

El nacionalismo español conservador, de inspiración romántica, y el nacionalismo español progresista, en su debate en el último siglo y pico han recurrido a los argumentos que le son propios. El primero, a los mitos basados en la falsedad, el segundo, denunciando esos mitos y reclamando escuela y despensa. En palabras de Costa:
La escuela, y la despensa, la despensa y la escuela: no hay otras llaves capaces de abrir camino a la regeneración española; son la nueva Covadonga (…)"
Joaquín Costa y el Cid o la Reconquista son objeto de esos debates ideológicos. Hace unos años, las manifestaciones españolistas del primer tipo hubieran provocado un amplio rechazo, por su ridiculez intrínseca y por sus efluvios decimonónicos y franquistas. Pero el nacionalismo español esencialista ha sido promovido, divulgado y normalizado, y ahora masivamente votado; sobre todo para incidir en el conflicto político provocado por el proceso independentista catalán.

Las consecuencias pueden ser muy graves. El españolismo puede cargarse la democracia en España; ya ha empezado a hacerlo.


[i]  COSTA, Joaquín. “Colectivismo agrario” en Oligarquía y caciquismo, Colectivismo agrario y otros escritos, Madrid, Alianza Editorial, p. 50. El texto original procede de la obra publicada en 1898 Colectivismo agrario en España. Doctrinas y hechos.
[ii] Se puede leer íntegro en el El Liberal, 14/11/1898, pp. 5-6
[iii] COSTA, Joaquín. Crisis política de España (Doble llave al sepulcro del Cid), Madrid, Imprenta de Fortanet, 1914.  http://www.elquaderno.com/costa/crisispol.pdf
[iv] Id. p. 81
[v]  Id. p. 63
[vi] Id. p. 59-60
[vii] COSTA, Joaquín. “Oligarquía y caciquismo como la forma actual de gobierno en España” en Oligarquía y caciquismo… op. cit. p. 26.
[viii] El Año político. 1921, p. 229
[ix] El Siglo futuro22/7/1921, p. 1
[x] La Libertad22/7/1921, p. 2
[xi] Diario de Burgos, 24/7/1955, p. 1, cit. a PEÑA PÉREZ, F. Javier. “La sombra del Cid y de otros mitos medievales en el pensamiento franquista” a Norba. Revista de Historia, vol. 23, 2010, p. 171 http://www.historiauex.es/data/catalogues/591/docs/1448020782.pdf
[xiii] PEÑA, op. cit. p. 171-172
[xiv] LARRA. “El castellano viejo” en Artículos de costumbres, Madrid, Espasa-Calpe, 1984, p. 27.

jueves, 2 de enero de 2020

EL MOTÍ CONTRA LES QUINTES DE 1870

L’any 2020 és el 150 aniversari del motí contra les quintes de 1870, que va tenir el seu epicentre a Sants i sobretot a Gràcia. Aquesta revolta, però, es va manifestar a molts altres llocs, inclòs l’Hospitalet.
La revolta del 1870 a Sants. Font: La Ilustracion Española y Americana, 25/4/1870, p. 8
La quinta

La quinta era el sistema de reclutament d’homes (els “mossos”) per a l’exèrcit. El govern decretava que necessitava una quantitat de soldats, i aquesta es repartia entre tots els municipis segons la seva població. Si a un poble li tocaven 5 quintos es produïa un sorteig entre els nois que tenien unes característiques d’edat, salut, situació familiar, etc.

Entre 1835 i 1912 la quinta va tenir un característica que la va fer especialment odiosa: si pagaves una quantitat de diners obtenies l’exempció, és a dir, que si t’havia tocat anar a fer el servei militar et podies lliurar pagant una quantitat de diners.

Recordem que en aquells anys Espanya va patir tres guerres civils i va provocar cinc guerres colonials (dues a Cuba/Filipines, dues al Marroc i la del Pacífic), a més de desenes d’accions armades menors a dins i fora. En els períodes de pau, però, la situació dels soldats era gairebé tan dolenta com en els de guerra. Tothom coneixia el refrany: “hijo quinto y sorteado, hijo muerto y no enterrado”.

"Ataque a los españoles en Perú cuando iban en busca de agua para la escuadra" (1866). Aquesta imatge ens serveix per a il·lustrar dos temes. Primer, les moltes guerres d'aquella època, com l'absurd conflicte contra diverses repúbliques sudamericanes (Perú, Xile...) entre 1864 i 1866. Segon, que les quintes tenien la seva versió per la marina de guerra, les "matrícules de mar". Això sí, gairebé totes les poblacions d'Espanya van batejar un carrer amb el nom de l'heroi Méndez Núñez, el cap d'aquella expedició ridícula, que només va servir perquè morissin moltes persones i s'agreugés la crisi econòmica dels països que van intervenir-hi, inclosa Espanya.

Les quintes servien perquè els rics es lliuressin del servei militar i per recaptar diners. Les famílies de les classes mitjanes feien grans esforços per pagar les 1.500 ptes. que costava l’exempció. Podia significar la ruïna dels petits propietaris. Una quantitat inassolible per un jornaler que podia guanyar en aquells moments unes 800 ptes/any. El sistema de quintes era conegut com “contribució de sang”.

De fet, el rebuig popular a les quintes anava sovint barrejat a l’altre tipus de contribució imposada per l’Estat: els consums. N’eren uns impostos indirectes que carregaven els béns de consum quan entraven a les ciutats i els encarien. L’abolició de les quintes (i la creació d’un exèrcit professional, com ja havien fet molts països) i dels consums era dues de les principals reivindicacions de les classes baixes i de les forces polítiques d’esquerra.

L’oposició a les quintes havia estat en el programa de les forces populars durant les bullangues de 1842 i 1843. Quan el rebuig popular contra la quinta es va manifestar més obertament a Catalunya va ser amb el gran motí del 1845, amb fets d’armes a moltes poblacions catalanes. La seva derrota va fer que les resistències a les quintes fossin de caire individual o mitjançant empreses que finançaven les redempcions.

La Revolució de 1868

El setembre de 1868, després de molts intents, les forces militars progressistes van aconseguir fer fora als moderats (la dreta) i a la monarquia borbònica que vetava el seu accés al poder. L’èxit va ser possible perquè van tenir el recolzament de les forces democràtiques, i per obtenir-lo van incloure en el programa de la “Revolució” l’abolició de les quintes i els consums.

El govern sorgit de “la Gloriosa” (nom que van rebre els esdeveniments de setembre del 68) va oblidar les seves promeses i va mantenir les quintes i els consums. La rebel·lió independentista de Cuba, que va encetar una guerra que duraria deu anys, no va ajudar gens ni mica. El govern de Prim ordenà, el març del 1869, una lleva de 25.000 homes.

Font: El Museo universal. 4/4/1869, p. 8

En conclusió: el nou règim no només no eliminà les quintes, sinó que va recórrer-hi àmpliament per respondre a un problema de caire imperialista, aliè als interessos de la immensa majoria de la població espanyola; és a dir, que els nous governants del 1868 (els Prim, Serrano, Sagasta i companyia) eren molt semblants als d’abans (Narváez, O’Donnell, Sartorius, etc).

Estàtua dedicada a Prim a Reus.
El Partit Republicà Democràtic Federal defensava l’abolició de les quintes i els consums i guanyà a Catalunya en les eleccions de gener del 1869, les primeres amb sufragi universal masculí. Poc després, els líders federals Lostau i Salvany presentaren una proposta a la Diputació perquè enviés a les Corts la demanda de la supressió de les quintes. L’Ajuntament de l'Hospitalet s’adherí a aquesta mobilització institucional, i envià una instància perquè constés la protesta dels hospitalencs.

Les mobilitzacions del 1869

La resposta dels federals a la lleva decretada el març (amb l’argument de la revolta cubana) fou immediata i van organitzar mítings i manifestacions contra aquesta mesura del govern a tota Espanya. A Catalunya, he trobat menció d’aquestes mobilitzacions a Barcelona, Gràcia, Reus, Sabadell —on morí un manifestant— i Tortosa. 
 
Font: El Museo universal. 31/1/1869, p.6

A l’Hospitalet, amb una població mobilitzada des dels dies de “la Gloriosa" també es van produir reaccions a la lleva de març del 1869. L’Ajuntament va escriure al Govern Civil:

"La inobservación de los principios proclamados por la Revolución de Setiembre último se nota en los SS Ministros que rigen los destinos de la patria, movieron á este vecindario á levantar la voz contra los preliminares de quintas iniciados por el de la Guerra".
El mateix consistori convocà els veïns per debatre sobre el tema de la quinta en una reunió pública el 4 d’abril. És evident que les autoritats locals de llavors estaven molt connectades amb el partit federal.

Revolta republicana federal a Jerez. Font: El Museo Universal, 4/4/1869, p. 5

A més de manifestacions, també es van produir revoltes armades de caire republicà federal, amb l’abolició de les quintes en el primer lloc de les reivindicacions. La primera va ser a Jérez, al mateix març del 1869, i més tard a Málaga, Saragossa i València. El setembre va esclatar el motí a Barcelona, que com els de les altres ciutats va ser derrotat per l’exèrcit.
"Plaça del Mercat del Padró, a Barcelona. Atac a la barricada principal, la nit del 25 de setembre", Le Monde Illustré, 25/10/1869, p. 264.

No coneixem que a l'Hospitalet es produïssin aldarulls, encara que sabem que l’1 d’octubre es presentà a l’Ajuntament Baudilio Puig, resident a l'Hospitalet i treballador de Can Girona, la gran foneria situada a St. Martí, per acollir-se a l’indult ofert als que van participar-hi. 

Font: El Museo universal, 17/10/1869, p.4
El debat ideològic també era intens. El 1869 era editada a Barcelona l’obra Abajo las quintas, que formava part d’una sèrie de divulgació del republicanisme federal. El seu autor, Andrés Sánchez del Real, deia:

Cuando el rico sale soldado, frunce el entrecejo y dice “me han fastidiado”, y da el dinero que marca la ley. Cuando el pobre cae quinto, dice si le alimentan los suyos “han destruido mi porvenir”, y si él los sustenta, dice en medio de la mas amarga desolación: ¡me han perdido á mi, y á los mios!. El rico paga con su dinero, el pobre con su cuerpo; el rico no ve destruido nada, ni su presente, ni su porvenir, el pobre todo, su futuro y su presente; (...).
No basta á la contribución de sangre ser innecesaria, injusta, anti natural. Es desigual tambien para ser mas abominable. (...) Se ha constituido una contribución privilegiada; se ha eximido realmente á los ricos del servicio militar, como en otros tiempos se eximia a los nobles del tributo; se ha echado el eterno fardo de la servidumbre sobre el eterno mártir de la historia; se ha continuado dignamente la historia antigua.”
La reivindicació popular era que tornés una pràctica anterior a la derrota del 1845: la recaptació de diners de forma proporcional a la riquesa per aconseguir la redempció col·lectiva. D’aquesta manera es creava un exèrcit de voluntaris de facto, finançat amb un impost directe de facto. L’Ajuntament de l’Hospitalet acordà de fer-ho, i el de Barcelona també, com veurem.
El motí del 1870 al Barcelonès  
A començaments del 1870, el govern decretà una altra lleva de 40.000 mossos. Al llarg del mes de març es van organitzar manifestacions a Barcelona, Reus, Girona, Lleida, Manresa, Igualada, Olesa, Lleida i diverses poblacions de l’Empordà i la Selva. Al llarg del mes de març es van fer a moltes poblacions[i], convocades pel partit republicà federal, i a Madrid els i les manifestants van increpar directament a Prim, al que van encerclar, insultar i llençar un objecte[ii].
El 7 de març començava el debat al Congrés dels Diputats d’una nova llei d’organització de l’exèrcit en la es debatia la quinta i la redempció en metàl·lic[iii]. La majoria governamental s’oposà a la seva abolició, argumentant que el nou règim no era sòlid encara i havia d’entomar el conflicte de Cuba i els perills de la reacció, especialment dels carlins.  Dues setmanes més tard seria aprovada la nova llei de quintes, bàsicament igual a l’anterior. La classe alta, mentre s’omplia la boca de honor i patriotisme, no volia renunciar al seu privilegi de lliurar-se pagant només si li tocava. 

Font: https://ca.wikipedia.org/wiki/Revolta_de_les_Quintes_(1870)

A Catalunya, molts dels regidors republicans van dimitir o van negar a complir amb els preparatius del sorteig, que s’havia de fer el diumenge 3 d’abril. Això va provocar que consistoris com el de La Bisbal fossin portats davant els tribunals amb l’acusació de desobediència. A molts pobles van haver mobilitzacions de baixa intensitat, que Francesc Derch va qualificar de "resistència passiva". L’Ajuntament de Barcelona va fer el següent comunicat públic:
Inspirándose vuestro ayuntamiento en él mismo sentimiento de repulsión que vosotros sentís hacia la odiada contribución de sangre; profundamente convencido de los incalculables y trascendentales perjuicios que así á la industria como á la agricultura, y al comercio aquella causa; arraigada de una manera inquebrantable en su ánimo; la idea de que jamás ha de paracticarse en la ciudad condal, pátria de los concelleres, el acto de la declaración de soldados, siempre terrible y desconsolador para los corazones de las madres, siempre triste y cruel para los corazones  de los padres; identificado por completo en los principios proclamados por la gloriosa revolución de septiembe, llevada a cabo al grito de “Abajo las quintas” viene hoy á deciros: barceloneses, no temais; barceloneses, las operaciones que principian hoy, se detendrán, por los esfuerzos de vuestro municipio, en el límite que sea necesario para libraros de los funestos efectos de tan ominosa contribucíon[iv].
El Pla de Barcelona bullia amb tota mena de rumors amb més intensitat segons s’apropava el dia del sorteig. El motí començà a Sants el dia 4. La multitud congregada davant de l’Ajuntament provocà que se suspengués l’acte del sorteig, i l’endemà assaltà l’edifici i destruí tots els documents que cregué que n’estaven relacionats. Les autoritats locals van haver de fugir. L’alcalde es va salvar per ben poc, però un regidor fou mort d’un tret.
Font: La Campana de Gràcia 22/5/1870, p. 1
A Barcelona, davant les notícies de Sants, el poder passà als militars, que van decretar l’Estat de Guerra i van fer el sorteig el dia 4. En els dies següents, fins al 10 d’abril, Diumenge de Rams, es produïren diversos enfrontaments entre els revoltats i destacaments militars enviats per esclafar la rebel·lió. Barricades, escaramusses, tiroteigs i, fins i tot, canonades des de Montjuïc foren freqüents al llarg de la carretera de Collblanc i la Marina. També van haver combats als ravals populars de l’interior de Barcelona, encara limitada pel recinte de les muralles, tot i que alguns trams ja s’havien enderrocat. Destacaren les lluites a Sant Antoni i Sant Pere.

"Els revoltats construint un barricada dins la vil·la del marquès de Cruïlles, a Gràcia". Font: Le Monde Illustré, 25/4/1870, p. 268

Segons Conrad Roure, aleshores un jove republicà, un primer atac de l’exèrcit, el dia 4, va fer fugir els revoltats de Sants fins a Collblanc, però arran dels combats a l’interior de Barcelona i Gràcia, el fugitius, amb “fuertes contingentes del llano del Llobregat ” tornen a prendre el control de Sants i, el dia 5, promogueren aldarulls a l’Hospitalet, als quals es van sumar gent del poble. Aquest és el moment que es produí el bombardeig des de les bateries de Montjuïc. El dia 6 sortí de Molins un batalló d’enginyers que passà per Sant Boi i fou atacat als afores de Sants.

Els habitants de la Bordeta (llavors un raval de Sants que havia “envaït” el terme municipal de l’Hospitalet, creant el barri de Santa Eulàlia), també foren protagonistes actius d’aquest motí. Això ho sabem per la petició del Jutjat de Sant Feliu a l’ajuntament hospitalenc, del 18 de maig, en la qual li demanà:

Informará V. con toda urgencia a estos Juzgados y con toda exactitud, el sitio donde los sublevados con motivo de la quinta hicieron fuego al Batallón de Ingenieros qe se dirigia a Barcelona el Siete de Abril proximo pasado a las once y media de la mañana en el Barrio de la Bordeta, y si dicho sitio pertenece al distrito municipal de Hospitalet o al del pueblo de Sanz, toda vez que el caserio de dicho Barrio se halla distribuido entre ambas poblaciones. 
Font: AMHL 101- M240-1870_09_18700518
On la revolta fou més intensa va ser a Gràcia. El dia 4 d’abril, una manifestació de dones aturà el sorteig i tocà a sometent amb la campana de l’església. El motí va continuar amb la destrucció de la documentació oficial, la construcció de barricades al sud de la vila i el tall de vies fèrries, per evitar l’enviament de soldats. 

Font: http://www.festes.org/articles.php?id=802
Els primers atacs de les tropes foren rebutjats. Algunes desenes de lluitadors d’altres poblacions de la comarca hi van anar, conscients que era combat decisiu. La revolta fou sufocada el dia 9 després del bombardeig i l’ocupació violenta de la ciutat, no exempta d’assassinats i pillatges, segons la premsa republicana, malgrat que ja no hi havia cap mena de resistència. El balanç final fou de 27 morts.

Els canons de l'exèrcit disparant contra la vila de Gràcia. Són al davant de la Font de Ceres, que era a l'extrem superior del Passeig de Gràcia, a la cruïlla amb Provença.  Font: La Ilustración Española y Americana, 25/4/1870, p.1
 “En menos de doce horas cayeron sobre aquellos edificios 1.500 granadas esplosivas, 50 cañones dirigieron sobre las casas y sus moradores destructoras esplosiones.”[v]
La publicació La campana de Gracia va aparèixer poc després de la revolta i la repressió. El nom i la capçalera fan referència a aquests esdeveniments. Font: La campana de Gracia, 8/5/1870, p. 1
Tota la comarca fou escenari de lluites de diversa intensitat. Sant Andreu també fou un lloc de pas de tropes i on també foren atacades, com hem vist que va passar a la Bordeta[vi]. En general, els batallons que es dirigien al setge de Gràcia eren atacats com una acció de solidaritat amb la revolta d'aquella vila.

"Les dones cremen els registres civils al balcó de la casa consistorial de Gràcia". 
Font: Le Monde Illustré25/4/1870
El capità general des del seu lloc de comandament a Montcada (no es deuria sentir més segur que a Barcelona) informava que Sant Andreu i Badalona, on un motí havia destruït els documents relatius al sorteig de quintes, havien estat ocupades militarment[vii].

"Aspecto de la Calle Mayor de Gracia despues de concluida la lucha".                    Font: La Ilustración Española y Americana, 25/4/1870, p.4

El Baix Llobregat i l’Hospitalet
Pel Baix Llobregat comptem amb una crònica publicada a la premsa de Barcelona des de Sant Boi. La va fer un corresponsal d’aquella població a un diari progressista, i per tant partidari d’en Prim i contrari al motí. La reproduïm:
El dia 3 empezó a correr la voz que por la madrugada algunos hombres enmascarados se habian apoderado de las urnas, listas y espedientes que habia en la secretaría de San Feliu y habian pegado fuego. (...) El dia 4, en Cornellá, se quemaron tambien las listas y se tocó á someten, lo propio que en San Feliu y San Clemente de Llóbregat. En este último pueblo, como en los anteriores, todo lo referente á quintas fué pasto de las llamas.(...)

El 5 repitióse el toque de someten en las poblaciones antedichas, habiéndoseles unido, además, Prat, Hospitalet, San Juan Despi, Viladecans y San Vicente dels Horts,  (...) al poco rato llegaron los guardia civiles que habia en San Feliu de Llobregat. Los guardias eran pocos, y viéndose rodeados de somatenes por todas partes, y careciendo de las condiciones necesarias de defensa en la casa-cuartel de San Feliu, creyeron mas prudente retirarse á esta villa como asi lo efectuaron. (...)
Casi todo el dia 6 llovió, sin que por eso cesara el toque de someten en la mayor parte de los pueblos arriba citados habiéndoseles unido San Justo Desvern y Esplugas. El dia 7, á cosa de las ocho de la mañana, anunció el vigia del campanario que venia fuerza armada de la orílla izquierda. Era un batallon de ingenieros que pasó por esta para recoger los guardias civiles y dejar aquí todo lo que le estorbaba para la marcha de campaña que iba a emprender, tomando al poco rato el camino de esa capital.
Por la tarde, volvióse á oir la señal de hallarse fuerza armada á la vista y en la direccion de esa capital. Era una partida de sublevados al mando de un don Tomás, de San Clemente, que antes de llegar a esta villa torció á la izquierda. Envió un emisario pidiendo permiso para pasar por dentro esta villa, pues es el camino directo para ir á San Clemente; pero se le contestó que si lo intentaba seria recibido á  balazos. Como conoció que Ios samboyanos habrian hecho lo que le decian, fué á dar un rodeo de cerca, una hora. Fué esa partida á Gavá, Viladecans y San Clemente aquella noche, y segun se nos ha asegurado, en todos esos Pueblos se exigieron cantidades mayores o menores de dinero.
Ayer por la mañana el don Tomás estuvo en el Prat, con la partida muy mermada, y como segun parece pidió también dinero, el pueblo se levantó en masa obligándoles á huir mas que deprisa. (...) Han venido a refugiarse á esta villa familias de esa, Gracia, Sans, Cornellá, San Clemente de Llobregat, San Juan Despi, etc. etc. ¡es decir, de todos los pueblos donde ha habido movimiento (...).”[viii]
San Climent de Llobregat. Font: La Ilustració Catalana, 30/6/1886, p. 13

L’avalot de Sant Feliu i el pas del batalló d’enginyers són confirmats per d’altres fonts. Els fets que descriu semblen versemblants; només la visió crítica de la partida de revoltats té un component clarament parcial. També tenim una altra notícia del dia 9 referent a Sant Feliu:
Ayer tarde llegó un batallón de ingenieros á San Feliu de Llobregat, hasta cuyo punto llega el tren, y debía continuar su marcha por la carretera hasta esta cápitál. Aquella fuerza fué recibida con un tiroteo de los sublevados de aquel pueblo, pero el batallón los arrojó en seguida de sus posiciones, haciendo quince prisioneros que se rindieron en la torre de la iglesia. Por la tarde debian ser trasladados á un buque del puerto los presos hechos á consecuencia de los acontecimientos de estos dias.”[ix]


Sabem que a Olesa van haver sis manifestacions contra les quintes entre març i juliol de 1870. Un darrer episodi el va protagonitzar una partida d’uns 100 homes que va sortir de Barcelona vers el dia 10 en direcció a Martorell[x]. Probablement es tractava de combatents derrotats a les barricades de Gràcia que van intentar mantenir la lluita al Baix Llobregat, d’on tenien notícies dels fets que s’estaven produint. Tanmateix, van arribar quan allà el motí també havia finalitzat.

"La població de Gràcia, revoltada, destrueix la via fèrria i le línies telegràfiques". El tall o el control de les insfraestructures de comunicació eren vitals pel triomf de la revolta. Font:
Le Monde Illustré, 25/4/1870
Finalment, el sorteig es va realitzar. A d’altres llocs (Salamanca, Cartagena o Sevilla) van haver conats de motins, però no van arribar a efectuar-se o van ser molt febles [xi]. A Catalunya sí que va tornar a ser una revolta molt estesa. Com passa amb el motí del 1845, cal fer una geografia del de l’any 1870. La premsa recollí aldarulls de diversa intensitat que van aturar el sorteig a Vic, Tordera, Santpedor, Sant Feliu de Guíxols, Sabadell, Sant Celoni, a l’Empordà, on tenia una forta implantació el republicanisme federal, etc...
Les mobilitzacions del 1872

Malgrat la derrota del motí del 1870, l’odi a les quintes (i als consums) no va desaparèixer. L'any 1872 es va produir un altre cicle de motins, que també es van fer a l'Hospitalet, el que explico en un altre article.

Conclusió

Els rics van imposar la seva política gràcies a la repressió militar dels moviments populars, primer pacífics, després contundents i finalment violents.

Manifestació a Sevilla, a favor del llire pensament, en contra de la pena de mort, les quintes, etc... Font: La Ilustración Española y Americana, 21/3/1869, p. 5

La mobilització contra “la contribució de sang” va tenir moments àlgids els anys 1842-43, 1845, 1870 i 1872, a més de la gran revolta coneguda com Setmana Tràgica del 1909.

Com en la majoria dels motins i manifestacions de la classe treballadora, les dones jugaven un paper important, sovint indicant el moment en el que s’havia de passar a l’acció. Era socialment acceptada la seva intervenció en l’esfera pública. La premsa conservadora en feia befa.

Font: La Campana de Gracia, 12/6/1870, p. 1

La lluita contra les quintes va ser una altra manifestació de la lluita de classes, en la que els partits republicans d’esquerres eren les eines de la classe treballadora i els partits monàrquics de dreta (fins i tot l’anomenat progressista) eren els representants dels rics i poderosos, això sí, amb un discurs de patriotisme i de defensa de la llibertat.

La història ens ajuda a analitzar l'actualitat.

Anex bibliogràfic
Totes les dades sense cita procedeixen de l'article que fou publicat als Quaderns d'Estudi del Centre d'Estudis de l'Hospitalet:
DOMÍNGUEZ LÓPEZ, Manuel. «Els motins contra les quintes a l’Hospitalet i el seu entorn». Quaderns d’estudi, 2009, Núm. 21, p. 145-82
L'obra fonamental continua sent:
BONAMUSSA, Francesc. "El roig a la primavera. Quintes, toc de sometent i barricades" dins Bonamusa, F. i Serrallonga, J. Del roig al groc: Barcelona, 1868-1871: Quintes i epidèmies, Barcelona, Diputació de Barcelona, 1995.
 
Darrerament podem afegir:
SERRA TORO, Quim. La revolta contra les quintes de 1870 al Pla de Barcelona, Treball de Fi de Grau, 2014. 
BERGES I GIRAL, Magda.  "La lucha contra quintas y el republicanismo: pueblo, republicanos y cultura insurreccional (1866-1896)" dins Actas del V Encuentro de Jóvenes Investigadores en Historia Contemporánea, Barcelona, UAB, 2017.


[i] La Discusión 16/3/1870, p. 2 i 3; La Discusión. 27/3/1870, p. 2; La Discusión. 29/3/1870, p. 2; La Igualdad. 29/3/1870, p. 1: Vigo, Gijón, Santander, Santoña, Sevilla, Córdoba, Montilla, Écija, Cazalla, Jerez, Villa del Río, Palma del Río, Cádiz, Tarifa, Puerto de Santa María, Valverde del Camino, Málaga (on van haver alguns aldarulls i detencions), Tortosa, Manresa, Ciudad Real, Valdepeñas, Alcalá de Henares, Zaragoza, Huesca, Jaca, Salamanca, Béjar, Ciudad Rodrigo, Almendralejo, Mérida, Valladolid, Ávila,  Soria, Valencia, Sogorb, Xàbia, Dènia, Castelló, Murcia, Yecla... També van haver accions violentes a Valencia del Ventoso i San Martín de Valdeiglesias.
[ii] Crónica de Cataluña (Ed. de la tarde). 14/3/1870, página 6
[iii] El Pensamiento español. 7/3/1870, p.3
[iv] La Nación. 9/3/1870, p. 2
[v] La Ilustración Española y Americana. 25/4/1870, p 6
[vi] La Época. 10/4/1870, p. 2.
[vii] La Época. 11/4/1870, p. 3
[viii] Crónica de Cataluña (Ed. de la tarde). 11/4/1870, p. 3 i 4
[ix] La Época. 10/4/1870, p. 2.
[x] COBOS, Josep Mª. Olesa al segle XIX, 1994, p. 176 i Crónica de Cataluña (Ed. de la tarde). 12/4/1870, p. 3.
[xi] Crónica de Cataluña (Ed. de la tarde). 9/4/1870, p.2 i Crónica de Cataluña (Ed. de la tarde). 11/4/1870, p. 5
[xii] La Época. 30/1/1872, p. 3
[xiii] Crónica de Cataluña. 29/1/1872, p.3; La Ilustración española y americana. 16/2/1872, p. 10
[xiv] La Esperanza. 22/11/1872, p. 2